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¿Alguna vez te pusiste a pensar por qué tenemos ideas geniales cuando estamos en la ducha? ¿Sabe ese baño refrescante y a la vez tibio que nos hace sonreír de repente y cantar sin parar? En ese momento increíble, mientras el agua acaricia nuestro rostro, sentimos que somos la persona más creativa del mundo.
La ciencia explica por qué ocurre esto. Según el psicólogo estadounidense John Kounios, hay dos razones para este fenómeno. La primera es que, durante el baño, nuestros sentidos disminuyen. La vista se limita por la caída del agua, la audición queda restringida al sonido de la ducha y la sensación del tacto se reduce por la temperatura del agua, que es similar a la del cuerpo. Así, en lugar de que los sentidos se enfoquen en el exterior, se dirigen hacia el interior. Con la corteza visual "apagada", nuestra mente se vuelve más creativa.
La segunda razón tiene que ver con el hecho de que el baño es una ocasión relajante en la que normalmente disfrutamos de un momento tranquilo y agradable. Kounios explica que el buen humor estimula la creatividad.
La Biblia habla de varios tipos de baños. Uno de ellos era para la higiene del cuerpo. Como no había ducha ni agua corriente para todos, las personas se sumergían en ríos, lagos o pozos. Solo las clases más adineradas. transportaban agua para bañarse. El rey Herodes, por ejemplo, se hizo conocido por construir piscinas termales en su extraordinaria fortaleza de Masada, en pleno desierto de Judea, a cuatrocientos metros de altitud.
En los tiempos bíblicos, también existían baños llamados "ritos de purificación". En varias ocasiones, Dios ordenó a los israelitas que se bañaran antes de eventos especiales, como la entrega de la Ley en el Sinaí y el Día de la Expiación (Éxo. 19:10; Lev. 16:4). Posteriormente, los judíos instituyeron la práctica de la inmersión en bautisterios llamados miqweh, cuya finalidad era remover las impurezas ceremoniales y promover la conversión al judaísmo. Un rito similar fue iniciado en el cristianismo por Juan el Bautista.
Y tú, ¿ya te bautizaste en las aguas y por el Espíritu Santo? ¿Ya recibiste un baño de la gracia de Dios? Él quiere lavarte y purificarte. Sin duda, esa será la elección más inteligente y creativa que tomarás.