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Superando La Vergüenza

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Porque no nos ha dado Dios espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio (2 Timoteo 1:7).

Dios creó todas las cosas bellas, perfectas y estables. El relato bíblico de la Creación termina de la siguiente manera: "El hombre y la mujer estaban desnudos, pero no se avergonzaban"(Gén. 2:25, NVI). Esta era la condición humana antes de la entrada del pecado: no había miedo, timidez ni ningún otro sentimiento negativo.

Sin embargo, después de que Adán y Eva cayeron en transgresión, inmediatamente se sintieron desnudos y tuvieron miedo, como resultado de su elección errónea. En respuesta al llamado del Señor, Adán dijo: "Te oí caminando por el huerto, así que me escondí. Tuve miedo porque estaba desnudo" (Gén. 3:10, NTV).

La vergüenza es prima del miedo. Es una sensación de pérdida, de inferioridad, una experiencia de creer que somos defectuosos y, por lo tanto, indignos de recibir amor y aceptación. ¿Alguna vez sentiste vergüenza por algo que hiciste o de alguna parte de tu cuerpo?

Todos nosotros sentimos vergüenza o timidez en alguna situación de la vida. Incluso el gran libertador Moisés se sintió descalificado para la tarea propuesta por Dios. Él dijo: "Oh Señor, no tengo facilidad de palabra; nunca la tuve, ni siquiera ahora que tú me has hablado" (Éxo. 4:10, NTV).

Tal vez tengas la misma dificultad que Moisés: hablar en público. Cuando te llaman para predicar, para presentar un trabajo o incluso para hablar en un círculo de amigos, ¿empiezas a temblar y a sudar frío? No eres el único. Las investigaciones muestran que el 75% de las personas tienen pavor de hablar en público.

Me gustaría proponerte algunos consejos simples que podrían ayudarte a superar este sentimiento. En primer lugar, ora al respecto. Dios quiere "cubrir tu desnudez" y quitar tu vergüenza, dándote valentía y una buena autoestima. Él le dijo a Moisés: "¿Quién forma la boca de una persona? [...] ¿Acaso no soy yo, el Señor? ¡Ahora ve! Yo estaré contigo cuando hables y te enseñaré lo que debes decir" (Éxo. 4:11, 12, NTV).

Otro consejo: Solo vencerás la vergüenza enfrentándola. Si tienes que hablar en público, practica antes. Graba tu discurso en el celular. La victoria solo se logra con esfuerzo y perseverancia. Y recuerda que, con Dios a nuestro lado, itendremos equilibrio, sabiduría y valentía!

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