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Los ciegos ¿sueñan? Esta pregunta fue hecha a Marcos Lima, periodista y conferenciante con discapacidad visual que se hizo famoso en Internet por sus respuestas inteligentes y llenas de buen humor. Para Lima, los sueños sí ocurren, iy en todos los sentidos! La ausencia de imágenes no significa que no haya sueños. Al contrario, ocurren y se forman a partir del tacto, la audición y el olfato.
Según un estudio realizado por el Instituto de Investigación Ocular Schepens, el cerebro de las personas ciegas reorganiza sus conexiones neuronales para mejorar las otras percepciones. Funciones cognitivas como la memoria y el lenguaje también se mejoran en personas que no tienen visión. Esta compensación ocurre debido a la neuroplasticidad, que es la habilidad del cerebro de adaptarse a nuevos patrones de experiencias.
La Biblia cuenta la historia de Bartimeo, un mendigo ciego que tenía sus funciones cerebrales y motoras muy bien preservadas. Vivía al borde del camino, a la salida de la ciudad de Jericó. Reconoció a Jesús como Salvador, ya que usó la expresión "Hijo de David", un título mesiánico. ilmagino la alegría de este hombre al saber que el Maestro pasaría justo frente a él! Era la realización de un sueño.
Mientras la multitud lo reprendía, Bartimeo gritaba aún más fuerte. Su deficiencia visual agudizaba aún más su voz, su esperanza y su fe, y permitía que sus "ojos espirituales" estuvieran fijos en el Médico de los médicos.
La Biblia dice que Bartimeo dio un salto hacia Jesús (Mar. 10:50, NVI). Esta declaración es interesante. Él no dudó ni se quedó parado. Mientras que la multitud permanecía inmóvil, el ciego "vio" a Jesús y actuó.
Al acercarse al Maestro, Bartimeo escuchó una pregunta curiosa. Jesús le dijo: "¿Qué quieres que haga por ti?" ¿No era obvio que el vagabundo con discapacidad visual deseara ver? Pero Jesús quería más que una respuesta; quería escuchar una confesión. Inmediatamente, Bartimeo expresó toda su fe diciendo: "¡Señor, quiero ver!"
Ese día, Jesús hizo realidad el sueño del ciego. ¿Y tú? ¿Cuál es tu mayor deseo hoy? Que tu petición sea la misma que las palabras de aquel hermoso himno: "¡Abre mis ojos, Jesús, quiero verte!" (Himnario adventista N° 30).