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En la Posmodernidad, el ser humano ha interpretado la "libertad" como algo opuesto a las reglas. El irónico eslogan "está prohibido prohibir", popularizado en el mundo a fines de la década de 1960, todavía permea nuestra sociedad y lleva a las personas al libertinaje. El lema de esta época es: "Sigue tu corazón, cuestiona todo, duda de todos". De manera muy clara, hoy las personas imitan la misma tendencia relativista del pueblo de Israel en la época de los jueces, así como lo describe el versículo de hoy.
En la base del relativismo se encuentra una ética situacional que defiende la idea de que la situación en sí misma es la que determina lo que es correcto e incorrecto. Significa que, si cambia la situación, también cambia el concepto de ética. Cada persona puede encontrar dentro de sí el criterio para juzgar sus acciones. Esta filosofía siempre aparece bajo un disfraz de respeto y amor.
Sin embargo, esta imagen de un mundo sin absolutos es una utopía. En otras palabras, ningún lugar funciona sin leyes. ¿Alguna vez imaginaste una casa, una escuela o una ciudad sin leyes? ¿Alguna vez imaginaste, por ejemplo, las avenidas de tu ciudad sin las leyes de tránsito? iSería inviable!
Dios creó las leyes para nuestra felicidad, protección y libertad. La propia Biblia define la Ley de Dios como la "ley de la libertad", pues nos coloca sobre una base segura de amor y armonía. Santiago 2:11 y 12 dice: "Porque el que dijo: 'No cometerás adulterio', también ha dicho: 'No matarás'. Si no cometes adulterio, pero matas, ya eres transgresor de la ley. Hablen y obren como los que han de ser juzgados por la ley de la libertad".
De esta manera, vemos cuán incoherente es el concepto de libertad que muchas personas tienen hoy en día. En realidad, lo que quieren es que su voluntad sea cumplida y que el resto del mundo sea su esclavo. No están predicando el fin de las leyes, sino el ascenso del egocentrismo. En esto radica el mayor problema: en dejar que el "yo" gobierne la vida. En este caso, lo único que queda es la frustración y el vacío existencial.
Al realizar tus actividades hoy, recuerda obedecer la Ley de Dios. Ella es perfecta, santa, justa y buena (Sal. 19:7; Rom. 7:12). Si caminas dentro de los límites de la voluntad del Señor, disfrutarás de la verdadera libertad.