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Diamantes y Nenúfares

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Al sentir el agua renacerá y echará nuevos brotes como un árbol recién plantado (Job 14:9, NTV).

Cuando era niño, leí un pequeño libro titulado Floresça onde está plantado [Florece donde estés plantado], de Robert Schuller, que Golconda. Esta mina se encontraba en el jardín de la finca de Ali Hafed, un iraní ambicioso que vendió todo, incluso su propiedad, para tratar de encontrar diamantes por todo el mundo. Sin embargo, Hafed murió pobre, infeliz, sin saber que tenía bajo sus pies una gran mina de diamantes.

Aunque el libro es corto, nunca olvidé la historia ni, especialmente, el título. Es una invitación a florecer donde estamos plantados, sin importar las circunstancias que haya a nuestro alrededor. No es el lugar, el contexto ni la situación lo que nos hace felices, sino la manera en la que manejamos estas cosas. No sirve de nada buscar la felicidad al otro lado del mundo si no estamos en paz con nosotros mismos. No tiene sentido emprender una "búsqueda del tesoro" si despreciamos los diamantes que están frente a nuestros ojos.

En la portada del pequeño libro, hay un dibujo de un nenúfar, cuya analogía refleja la esencia de la obra. Esta flor es curiosa, ya que lanza sus raíces por debajo del lodo para extraer los nutrientes que la ayudarán a desarrollarse. No le importa mucho lo que esté a su alrededor. Con su tallo poroso, el nenúfar rechaza todo lo que podría manchar su belleza y se alimenta únicamente de cosas buenas.

Elena de White hace una interesante aplicación del ejemplo de esta flor: "Del nenúfar podemos aprender una lección: Aunque estemos rodeados de influencias que tiendan a corromper la moral y arruinar la vida, podemos negarnos a ser corrompidos y colocarnos donde las malas compañías no puedan dañar nuestro corazón" (Mensajes para los jóvenes, p. 418).

No sé en qué situación te encuentras ahora. Tal vez no vivas en la casa más cómoda de la ciudad, no tengas el trabajo de tus sueños o no convivas con las personas más simpáticas del mundo. Sin embargo, si Dios permitió que estés ahí, es porque tiene hermosos planes para tu vida. Lo que debes hacer ahora es florecer donde estás plantado. iLanza tus raíces hacia lo profundo y busca los "nutrientes" en Jesús, la Fuente del agua de la vida! Delante de tus ojos, en el "jardín" de tu existencia, hay hermosos "diamantes" por descubrir.

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