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Hace algún tiempo, visité con mi familia a algunos hermanos que viven en un lugar amplio y acogedor. Tienen un lago con peces, un sendero para caminar, y varios corrales donde crían gallinas, vacas y ovejas. No pude resistirme a entrar y tomar una ovejita en mis brazos. ¡Qué sensación tan agradable! Aunque mi corazón latía rápidamente, la pequeña oveja no mostró resistencia alguna. Después de unos segundos, devolví el corderito a su madre.
En ese momento, pensé en por qué la Biblia nos compara con ovejas. ¿No había otro animal más fuerte y valiente? ¿Por qué el propio David, en el Salmo 23, se compara con una oveja? A continuación, comparto algunas razones.
En primer lugar, las ovejas son totalmente dependientes del pastor para comer, beber agua, protegerse de animales salvajes y desplazarse. No tienen mucho sentido de dirección. Un perro, un gato e incluso un caballo, cuando se pierden, saben encontrar el camino de regreso. iParece que tienen un GPS incorporado en su cerebro! Con las ovejas, esto no ocurre.
Las ovejas no tienen buena visión. No ven más allá de ocho o diez metros frente a ellas. Cuando caminan por caminos sinuosos, pueden caer por un precipicio o quedar atrapadas en un callejón sin salida. Por eso, el pastor necesita indicarles el camino con su cayado.
Las ovejas tampoco tienen buen olfato y, por eso, son susceptibles a comer todo lo que encuentran a su paso. Si en el pasto hay plantas o semillas venenosas, corren el riesgo de comerlas y enfermarse.
Otra característica de las ovejas es que son indefensas. ¿Alguna vez viste las garras o los colmillos afilados de una oveja? ¿Escuchaste hablar de un rebaño de ovejas que masacró a un lobo? Por ser un animal dócil, generalmente no se elige a la oveja como mascota de un equipo, por ejemplo. Encontrarás el símbolo del águila, el búfalo, el gallo, el zorro e incluso del cerdo, pero difícilmente encontrarás el de la oveja.
Por tener estas características, la oveja es un retrato perfecto de la naturaleza humana. Necesitamos a Jesús, el buen Pastor, para encontrar pastos verdes, aguas tranquilas, aceite para las heridas, protección contra el lobo y seguridad en el camino. Si Jesús es tu Pastor, nada te faltará.