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Escenario o PÚBLICO

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Él tiene que crecer y yo menguar (Juan 3:30).

Juan el Bautista es uno de los personajes más extraordinarios dela Biblia. Hijo del anciano sacerdote Zacarías y primo de Jesús, el niño vino al mundo de manera milagrosa. Su misión principal fue preparar el camino para el ministerio de Cristo. Antes de nacer, un ángel dijo acerca de él: "Será grande a los ojos del Señor. No deberá beber vino ni ninguna bebida alcohólica y será lleno del Espíritu Santo aun antes de nacer" (Luc. 1:15, NTV).

El Bautista vivió en sentido contrario a los estándares humanos. En lugar de vivir en palacios, el joven creció en el desierto, acompañado por el silencio y la soledad. En lugar de asistir a banquetes y fiestas de la alta sociedad, el joven vestido con piel de camello se acostumbró a comer langostas y miel silvestre. ¿Podría ser diferente la historia de esta gran personalidad, el profeta más grande "entre los nacidos de mujer" (Luc. 7:28)?

Creció en el anonimato, pero su influencia fue tan grande que multitudes dejaban los grandes centros urbanos para escucharlo en el escenario del desierto. Fue precisamente su diferencia con respecto al mundo lo que atrajo a los pecadores hacia la belleza del evangelio. Su mensaje tocaba tanto al simple campesino como a los más poderosos de la nación. Al hablar de arrepentimiento y conversión, el Bautista era tan certero como un hacha afilada junto a la raíz de un árbol. 

Juan preparó el camino para la venida del Mesías y también participó en un momento singular en la historia de la Redención: él bautizó al Salvador mismo de la humanidad. Fue allí, en el río Jordán, donde Jesús comenzó su ministerio de tres años y medio. A partir de entonces, todo el foco de atención fue puesto en Cristo.

¿Cómo crees que reaccionó el predicador del desierto al darse cuenta de que toda la atención del pueblo se dirigía hacia Jesús? El versículo de hoy responde: "Él tiene que crecer y yo menguar" (Juan 3:30). Juan mostró humildad, pues sabía quién era Jesús y, al mismo tiempo, conocía su propia identidad. Juan era solo una voz, el amigo del Novio (Juan 3:29). Sabía cómo comportarse tanto en el escenario como en el público. 

¿Cómo te sientes al ver que los reflectores apuntan hacia otra persona? ¿Prefieres el escenario o el público? A veces es necesario decir: "Es importante que el otro crezca y que yo disminuya".

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