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Amor a uno Mismo

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Tú eres muy apreciado (Daniel 10:11, NVI).

La autoestima es la evaluación que cada persona hace de sí misma, de sus características físicas, emocionales y comportamentales. Es la capacidad que tenemos de valorar o no nuestra identidad. La autoestima se construye desde la infancia, a medida que nos relacionamos con las personas, especialmente con nuestros padres. 

¿Tienes buena autoestima? Si pudieras darte una calificación a ti mismo del 0 al 100, ¿cuál elegirías? Tal vez pienses "No soy tan bonito/a" o "Me gustaría ser una persona famosa, pero nadie me presta atención".

Aunque no seas la persona más bonita del mundo y no estés acostumbrado/a a recibir halagos por tu personalidad, es posible tener una autoestima saludable. En primer lugar, el amor a uno mismo debe basarse en el valor que Dios nos da, no en la opinión popular. La Biblia afirma que fuimos creados a imagen de Dios, redimidos por la sangre de Jesús y que, en breve, seremos rescatados cuando él regrese. ¿Hay mejor remedio para la autoestima que este?

La Biblia también dice lo siguiente: "Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, iy eso es lo que somos!" (1 Juan 3:1, NTV). iEres hijo/a de Dios! Cada parte de tu cuerpo vino de las manos del Omnipotente. Solo tú en el universo tienes esa forma de ser, esas huellas digitales, esos sueños y esos proyectos. ¡Eres único/a y, por lo tanto, especial a los ojos de Dios!

Jesús dijo: "Hasta los cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados" (Luc. 12:7). Si Dios sabe cuántos cabellos tenemos, ¡imagina cuánto se preocupa por tu familia, tus relaciones, tus estudios, tu carrera! Los científicos dicen que una persona tiene, en promedio, 615 cabellos por centímetro cuadrado, lo que equivale a unos 150 mil cabellos por cabeza. ¡Es mucho! ¿No crees? ¡Y Dios conoce cada uno de ellos! 

Sin embargo, nuestro concepto propio debe ser equilibrado: ni demasiado bajo ni demasiado alto. La Biblia dice: "Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado" (Rom. 12:3, NVI).

La única solución para mejorar la autoestima es mirar a Jesús. ¡Él murió para que tuviéramos vida! Así que, cuando te mires al espejo, recuerda que vales la sangre de Cristo.

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