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Por vínculos naturales, la relación entre padres e hijos es la más cercana que existe y está formada por lazos que duran toda la vida. Es tan íntima que es capaz de revelar virtudes y exponer defectos. Por lo tanto, el quinto mandamiento de la Ley de Dios aborda un tema sencillo y, al mismo tiempo, sensible.
Este mandamiento ocupa una posición estratégica en la Ley de Dios. Sirve como puente entre la primera parte del Decálogo, que trata de nuestro amor hacia Dios, y la segunda parte, que se refiere al amor al prójimo. Esta conexión se indica en Levítico 19:3: "Respeten todos ustedes a su madre y a su padre, y observen mis sábados. Yo soy el SEÑOR su Dios"(NVI).
Es interesante observar que tanto guardar el sábado como respetar a los padres son actitudes que deben ser aprendidas en el hogar. Tanto el sábado como la familia (más específicamente, el matrimonio) son considerados en la Biblia como dignos de honor (Isa. 58:13; Heb. 13:4). Sin embargo, ambas instituciones son atacadas en estos días. En definitiva, ¿qué significa honrar a los padres?
Según el diccionario, honrar es "conferir honra, dar crédito o merecimiento a alguien, distinguir con honores, dignificar, enaltecer, estimar, respetar". En otras palabras, es mucho más que simplemente obedecer.
Sin embargo, el quinto Mandamiento no dice "Honra solo a los padres fantásticos, maravillosos" ni "Honra solo a los padres que dan regalos". En la Ley de Dios, no hay espacio para adiciones ni nuevos adjetivos. El mandamiento es imperativo y categórico: "Honra a tu padre y a tu madre". Punto. La verdad es que no existen padres perfectos. Además, nadie puede elegir los padres que le gustaría tener. Debemos honrarlos debido a la posición de autoridad que ocupan y que fue concedida por el mismo Dios.
Recuerda que el mismo Jesús honró a sus padres mientras estuvo en la Tierra (Luc. 2:51). Desde su niñez, Cristo fue obediente a su madre en los quehaceres domésticos y a su padre en la carpintería. ¡Él es nuestro Ejemplo!
Si deseas vivir mucho y con calidad (Deut. 5:16), no olvides honrar a tus padres, especialmente cuando sean ancianos. Aprovecha este día para decirles lo importantes que son para ti. Refleja el amor de Dios en tu familia.