Acepta la Reprensión
Jóvenes · Del libro Inverso
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Mejor es el joven pobre y sabio que el rey viejo y necio que rechaza todo consejo (Eclesiastés 4:13, NBV).
El versículo de hoy fue escrito por el rey Salomón en la cima de su experiencia. Después de muchos años de victorias y fracasos, el hombre más sabio del mundo escribió el libro de Eclesiastés, que es una obra maestra de la literatura, un verdadero manual para una vida feliz.
En la recta final de su vida, Salomón llamó la atención de los lectores hacia un "rey imaginario", anciano, que no aceptaba la reprensión ni los consejos de nadie. No es difícil entender por qué aquel rey actuaba de esa manera. Después de dar órdenes toda su vida, el rey pensaba que estaba por encima de cualquier exhortación. Durante mucho tiempo, su palabra fue ley y, por lo tanto, "lo correcto" se convirtió en sinónimo de su voluntad y "lo incorrecto" llegó a significar todo lo que contradecía sus deseos. ¿Conoces a alguien así, que piensa que está por encima de todo y de todos?
El rey entrado en años estaba, en realidad, perdido. Ese anciano debilitado estaba, en realidad, casi muerto por dentro. Este estado de ánimo representa al pueblo de Israel en varios períodos de su historia. Cuando Jesús vino a la Tierra, encontró a su pueblo lleno de esa arrogante autoconfianza que no acepta reprensiones. "Descendientes de Abraham somos" (Juan 8:33), dijeron fríamente algunos judíos cuando fueron reprendidos por sus pecados. Al igual que el viejo rey, se habían acostumbrado a pensar que siempre tenían razón. La reprensión era un insulto a su "pureza".
Desafortunadamente, este es el retrato de muchas personas hoy en día. Después de un período de crecimiento y victorias en la caminata cristiana, llega, como menciona Aiden W. Tozer, la "mortal psicología de la autogratificación", la idea de que son "los elegidos de Dios", objetos especiales del favor divino y, por lo tanto, mejores que los demás.
Ten mucho cuidado con la idea de estar siempre en lo correcto. Sé honesto al mirar hacia tu interior y aprende a ver tus errores y tus incapacidades. Cuando alguien te reprenda, toma eso como algo importante para tu crecimiento. Es mejor la corrección sincera que la adulación destructiva. Recuerda que la disciplina es una demostración de amor. La Biblia dice que "el Señor disciplina a los que ama y castiga a todo el que recibe como hijo" (Heb. 12:6, NVI).