Violencia, no!

Jóvenes · Del libro Inverso

El Señor prueba al justo, pero aborrece al impío y al que ama la violencia. (Salmo 11:5)

Eran las 10 de la noche cuando salí con un amigo por las calles de San Antonio, Texas, para comprar un medicamento. En una esquina cercana al hotel, un lugar llamó mi atención. Había un bar cuyas paredes de vidrio permitían ver el interior. Estaba repleto. Mientras los camareros se apretujaban para distribuir botellas de bebidas alcohólicas, ¿sabes qué veían los clientes en los televisores? Lucha libre. Esa noche, el alcohol y la violencia fueron el menú de aquellos consumidores.

En los últimos años, eventos como los de la empresa UFC (Campeonato de Lucha Definitivo), promotora de los campeonatos de la MMA (Artes Marciales Mixtas), se han popularizado en el mundo, principalmente entre el público masculino. Puñetazos, patadas, rodillazos y cabezazos se han convertido en el menú de esta modalidad de lucha, vista por muchos como un deporte. Además de la sangre que corre por el octágono, hay mucho dinero que circula en los bastidores de este "espectáculo". Todo en nombre del placer.

En el Estado de Nueva York, desde 1997, ha habido mucha resistencia a las competiciones de MMA. Estas luchas también fueron prohibidas en Francia. La Asociación Médica de Canadá, en 2010, concluyó que la práctica de deportes violentos provoca traumas y lesiones que pueden acompañar al luchador por el resto de su vida.

Con las transmisiones de lucha por televisión e Internet, las imágenes de violencia se han vuelto algo común. Películas, series y videojuegos también contribuyen a la globalización de la agresividad, y afectan incluso a niños y adolescentes. ¿Acaso este tipo de material promueve los valores cristianos? Es importante recordar que la visión es responsable del 80% de lo que llega a nuestro cerebro. Todo lo que contemplamos moldeará nuestro carácter.

La Biblia declara que Dios odia la violencia: "No envidies a los violentos ni optes por andar en sus caminos. Porque el Señor aborrece al perverso" (Prov. 3:31, 32, NVI). La violencia es contraria a los principios del Reino de Dios e incompatible con las enseñanzas de Jesús. Fue él quien nos ordenó amar a nuestros enemigos, no al contrario (Mat. 5:44). Al ser arrestado por la guardia romana, Cristo le dijo a Pedro: "Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán" (Mat. 26:52). Y tú, ¿qué tipo de violencia necesitas abandonar hoy?