El Banquete de la Gracia
Jóvenes · Del libro Inverso
El audio de este devocional no está disponible por ahora, pero puedes usar la voz de tu dispositivo para que te lo lea.
Vamos a celebrar esto con un banquete! (Lucas 15:23, DHH).
La palabra "alianza" aparece varias veces en la Biblia. En hebreo, el término principal es berit, que significa "contrato", o "pacto". Probablemente sea una palabra de origen acadio, biritu, que significa "atar", o "encadenar". Ilustra la relación de compromiso que Dios desea tener con sus hijos.
Según Palmer Robertson, "alianza es una conexión o unión basada en sangre y administrada soberanamente por Dios". Observa que el aspecto básico de la alianza es unir dos componentes distintos: Creador y criatura. Una parte se une a la otra en un compromiso que implica juramento. En este proceso, es Dios quien busca al ser humano y es él quien administra soberanamente la alianza y sus términos. La alianza, por lo tanto, está basada en la gracia divina y no en la iniciativa humana.
Además, es importante entender que la alianza es algo serio que implica derramamiento de sangre; es decir, es una cuestión de vida o muerte. En el Antiguo Testamento, encontramos la expresión hebrea karat berit, que significa "cortar la alianza". Parecen dos ideas antagónicas, ¿verdad? ¿"Cortar" y "unir"? En cierto sentido, la alianza que Dios hace con nosotros nos "corta" de las ataduras del pecado y nos une a la única Fuente de vida.
Cuando Abraham hizo una alianza con Dios, fue invitado a realizar un ceremonial en el que animales fueron cortados por la mitad y se derramó sangre. En esa ocasión, descrita en Génesis 15, Dios mismo pasó entre los animales cortados para indicar que había aceptado la ofrenda de Abraham. Esto es extraordinario, pues, aunque sabía que el anciano patriarca podría fallar, el Señor hizo un juramento.
Otro aspecto importante de la alianza es que, generalmente, se ratificaba con comida. Este concepto es interesante, porque en la antigüedad eran los seres humanos quienes "alimentaban" a las divinidades para conseguir favores, como lluvia y prosperidad. Sin embargo, en la teología bíblica, es Dios quien da comida a su pueblo. Génesis 1, por ejemplo, presenta el menú divino. En Éxodo, el Señor da maná a Israel. En el Nuevo Testamento, Cristo instituye la Cena del Señor y presenta el pan y el jugo como símbolos de la "nueva alianza".
Así es como Dios trata a sus hijos. Nos salva del pecado y aún celebra con nosotros el banquete de la gracia. spada aceran (Mat. 26:52). er hoy?