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La peor pista de aterrizaje

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"MIREN, YO VENGO PRONTO!» (APOCALIPSIS 22:7).

Estás tomando un baño de sol delicioso a la orilla del mar. Con los ojos cerrados, sobre la hamaca, escuchas un zumbido lejano que cada vez se hace más fuerte. En cuestión de segundos, el ruido aumenta terriblemente. De repente, el sonido es tan aterrador que saltas desesperado y clavas la mirada en un punto del cielo. ¡¿Qué es eso?! A no más altura que la de la copa de los árboles, un inmenso Jumbo 747 pasa raspando sobre tu cabeza y te da escalofríos. Gritas, no escuchas nada, te ensordece el sonido del volcán con alas que hace temblar la tierra. En pánico, tu mirada lo sigue para ver si se hará pedazos allí cerca. Pero no, las ruedas tocan el suelo, y el avión aterriza tranquilamente como un enorme albatros de metal.

Bienvenido al aeropuerto más loco del mundo, llamado Princesa Juliana, en Sint Maarten. La pequeña pista de aterrizaje (cerca de dosmil metros) recibe aviones de gran porte, llenos de turistas ansiosos por disfrutar de las aguas caribeñas. Lo increíble es que la cabecera de la pista está pegada a la playa, que tiene menos de 15 metros de ancho. Yo estuve allí cuando aterrizó un Airbus-A340. Vivir eso fue extremo, porque hasta se puede sentir ese peso increíble que flota en el aire.

Ahora, imagina si el piloto comete un pequeño error en ese aterrizaje. Esa pista está entre las más difíciles del mundo. La confusión visual del agua del mar y pocos metros de asfalto exigen el máximo del comandante. Después de todo, no sirve de nada tener un vuelo excelente pero un aterrizaje trágico, ¿cierto? Menos mal que hasta ahora nunca ha habido un accidente grave en ese aeropuerto.

¿Sabías que en la vida tampoco sirve de nada volar bien pero no saber aterrizar? Hay mucha gente que cree en Jesús, pero no se prepara para su regreso. Aceptar la cruz, pero ignorar la pequeña nube en el cielo es arruinar el final de un hermoso vuelo. Por eso, la Biblia dice: «¡Vengo pronto!». Porque la salvación será completa cuando aterricemos de una vez por todas en la eternidad con Dios.

No puedes olvidar que estos son los últimos momentos de la historia. Creo que Jesús volverá en esta generación. ¿Amén? Entonces, vive mirando el aeropuerto del cielo. Que nada te desanime en esta aproximación final para el aterrizaje. El Señor será la estabilidad para tus actitudes. ¡Y prepárate para tocar la pista de oro con seguridad!

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