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La catedral de sal

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«BUSQUEN EL REINO DE DIOS POR ENCIMA DE TODO LO DEMÁS» (MATEO 6:33).

No es una broma! Este lugar impresionante existe y está en la ciudad de Zipaquirá, Colombia. A 200 metros por debajo del suelo y bajo una montaña natural de rocas salinas, se encuentra el «lugar número uno» de las maravillas colombianas elegidas por sus propios habitantes. Correctamente llamada «Catedral de sal», este punto de turismo religioso reúne a más de tres mil personas en sus cultos subterráneos.

Dentro del lugar, todo es de sal, aunque no necesariamente la que tu madre tiene en la cocina. En realidad, hay grandes estructuras de piedra que se explotan en forma de minas para generar el producto refinado. Extraer sal de allí es una actividad antigua que se remonta al siglo V antes de Cristo. Sin embargo, a partir de 1932, los trabajadores construyeron la capilla para orar antes de entrar en las galerías del submundo. Desde ese momento, hubo varias reformas que ampliaron el espacio religioso hasta convertirlo en una inmensa iglesia debajo de la tierra.

Estar allí es presenciar algo difícil de describir: las paredes tienen esculturas hechas de rocas locales, las decoraciones de cruces y escenas bíblicas también son de sal. Hay un enorme salón oval que forma una cúpula con el techo redondeado. La iluminación en tonos azules y verdes hace que el clima sea aún más litúrgico. En la entrada, ya se encuentran 14 pequeñas capillas, y la nave principal posee una cruz de 16 metros de altura.

Me gusta pensar en la capacidad humana de adaptar su realidad a la comunión con Dios. Hace muchos años, una mina de sal reservó un pequeño espacio para la adoración y, tiempo después, este se volvió más importante que la mina en sí. Hacer templos suntuosos no es más importante que darle valor a la presencia del Creador en cualquier lugar.

Este sábado debes aprovechar estas horas para estar más cerca de Jesús, y la iglesia es el mejor lugar para eso. Puede estar hecha de sal, de piedra o incluso puede ser un salón alquilado, pero si es la casa de Dios, será posible encontrarlo allí. No desperdicies la oportunidad única de tener un día entero de adoración al mismo Señor que hace latir tu corazón. Si los mineros de la Catedral de sal pensaron en eso en un subsuelo, ¡cuánto más nosotros deberíamos valorarlo aquí en la superficie! Aprovecha la compañía divina y prepárate para muchas sorpresas buenas. Y, hablando de la iglesia de sal, ¿qué tal si leemos Mateo 5 y 6?

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