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¡Qué sé yo!

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«UNA VOZ DIRÁ: "ESTE ES EL CAMINO POR EL QUE DEBES IR"» (ISAÍAS 30:21).

Al viajar por todo el mundo, me han atendido muchos camareros, pero este pasó a la historia. Era de noche y estábamos paseando por la hermosa playa de Maragogi, en el noreste de Brasil. Fue entonces cuando sentí un hambre devoradora. Encontramos un rincón acogedor para comer y probar algo diferente.

Un joven con cara de momia egipcia se acercó a nuestra mesa y, con la lentitud de un oso perezoso, nos entregó el menú. «Oigan, elijan algo, que yo ya vengo, murmuró mientras se encogía de hombros. Miré la lista de opciones y me impresionó el anuncio de una bebida: «Superjugo mix de frutas: ¡Los sabores tropicales más deliciosos de la selva en tu vaso!». Me volví loco de ganas de probarlo mientras esperaba que regresara el muchacho, que tardó siglos en volver.

«Amigo, este jugo nos llamó mucho la atención. Por favor, dinos qué contiene», le pedí con curiosidad. El camarero nos miró con desgano y nos dio una respuesta sorprendente: «Mire, señor, no sé. Y, aunque lo supiera, no serviría de nada... ¡porque no hay!». Se produjo un silencio incómodo entre nosotros. Vi a mi esposa con cara de asombro y la boca abierta. Yo traté de contener la risa y le respondi: «Y tú, ¿qué sugieres?». Él, medio perdido, concluyó con una sabiduría sin igual: «Bueno, amigo, creo que cualquier cosa está bien...». No pude aguantar más estallé en carcajadas, que duraron varios minutos. ¡Amigos, qué tipo tan perdido! Semejante servicio merecía que lo ascendieran a sepulturero en un cementerio.

Nunca olvides esto: cuando no sabes a dónde vas, cualquier lugar da lo mismo. Si no tienes ni idea de a dónde quieres llegar, es porque tus caminos no te llevan a ninguna parte. Personas desorientadas hay por todos lados, incluso en tu escuela, cerca de tu casa o incluso en tu grupo de amigos. La apatía y el desánimo son características de aquellos que están perdidos. ¿Quieres un consejo? Aléjate de aquellos cuya brújula ha perdido el rumbo. Estás en la fase de aprender a tomar decisiones, responder con objetividad y abrirte a nuevos rumbos correctos. Calibra tu «norte» con la Biblia y apunta al destino correcto: el cielo. La gente notará en ti que sabes lo que quieres y hacia dónde vas.

Hasta que un día descubras de qué está hecho el famoso superjugo mix de frutas. Después me lo cuentas, ¿de acuerdo?

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