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Crees en las respuestas inmediatas a la oración? ¡Te aseguro que Dios responde! Aunque sea para sacar una foto.
Navegando en Google, encontré un rinconcito de esos que te dejan con la boca abierta en este planeta. Era un lugar espectacular. El agua reflejaba un espectáculo de colores, mezclando el verde esmeralda, el azul turquesa y destellos de amarillo oro. Su transparencia quedaba realzada por un borde de piedras blancas, Alrededor, un cinturón verde de pinos altísimos se mecía lentamente al viento. Y una muralla intimidante de montañas grises que formaban una cordillera de formas increíbles, con el marco final del cielo azul convertido en una bandera inmensa que cubría todo. ¿Te imaginas este paraíso? Estoy hablando del Lago di Carezza, en Italia.
Algunos años después, me desvié unos dos mil kilómetros en un viaje a Europa para conocer el lugar personalmente. Al acercarme, mi corazón acelerado era el único sonido que se escuchaba en el silencio de aquel bosque. Detuve el vehículo y suspiré al leer un cartel: «Sendero a Lago di Carezza». La ansiedad hizo que me olvidara de todo, hasta de la lluvia. Pasé una curva, hice a un lado un arbusto, y allí estaba: ¡NADA! Me desmoroné al sentir que el aguacero me bloqueaba la visión. Confieso que aparecieron lágrimas, y abrí el corazón en oración: «Señor, ¿vine desde tan lejos para ver esto? ¡Muéstrame tu creación!».
¡Inexplicablemente, la lluvia fue desapareciendo! Mis ojos se abrieron de par en par y, en minutos, se abrió el telón del paisaje más lindo que vi en mi vida. Allí estaba el lago, exactamente como lo había soñado años antes, y allí estaba yo sacándole fotos.
La Biblia dice que «pidamos, llamemos y busquemos». ¡Cuánto tiempo perdemos por los problemas que se podrían solucionar fácilmente si dobláramos las rodillas! ¿Sabías que a Dios le importa tu ómnibus atrasado, una lluvia inconveniente en un momento inapropiado y hasta los problemas con la conexión a internet que te impiden descargar un archivo superimportante?
Orar por los grandes problemas no excluye la necesidad de pedir por las pequeñas cosas. Nuestro Padre celestial se toma enserio lo que necesitas, aunque te parezca algo sin importancia. Si yo oré para sacar una foto, tú también puedes pedirle a Dios que haga valer la pena un paseo o que te ayude encontrar a alguien entre la multitud. Eso no es una falta de respeto, jes amistad! Y Jesús ama que incluyamos su compañía divina en nuestro día a día.
La lluvia pasará. Prepara la máquina de sacar fotos.