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El comedor precioso

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"EL SEÑOR CONCEDE SABIDURÍA» (PROVERBIOS 2:6).

En 1495, todos los ojos se dirigieron al famoso pintor Giovanni Donato. Él pintaría en el comedor del importante convento femenino Santa Maria Delle Grazie la esperada escena de la crucifixión de Cristo. Cobró caro, pero hizo exactamente lo que le pidieron.

Al mismo tiempo, sin embargo, un desconocido artista también fue contratado para hacer otra pintura en la pared opuesta (mucho más modesta, a propósito): La última cena de Jesús con los discípulos. Cuatro años después, el mundo vería a este «pintor de segunda categoría» como el mayor genio artístico de la historia de la humanidad. Así surgiría el célebre Leonardo da Vinci, quien inmortalizó aquel lugar con una de sus obras más conocidas.

Se cuenta que nadie podía creer cómo Da Vinci consiguió representar la ilusión de profundidad en 3D con las hermosas colinas del Milán de la época. Como el comedor no tenía ventanas al exterior, La última cena brindó lo impensable a quienes comían dentro: una comida en compañía de Cristo con vistas a las montañas italianas.

Hoy en día, para visitar este preciosísimo convento, es necesario realizar la reserva dos meses antes y pagar más de 70 euros para mirar 15 minutos las dos paredes del comedor. En la Segunda Guerra Mundial, las bombas explotaban allí y destruyeron casi todo, menos estas dos pinturas. Lo interesante es que nadie se pone a mirar la Crucifixión, cuya belleza fue eclipsada por la extraordinaria belleza de La última cena de Leonardo Da Vinci.

Cuando estuve allí, comprobé en persona cómo la innovación talentosa es capaz de superar la tradición de la monotonía. La genialidad de la vida radica en hacer de manera diferente lo que todo el mundo hace igual. Si todos hacen goles de la misma manera, ¿por qué no intentamos dar un pase nuevo? ¿Y en la rutina para estudiar, la apatía para ayudar a los padres o la indiferencia al hacer el culto? ¿Y si nos atrevemos a volver a inventar la rueda? ¿Por qué no le pedimos a Jesús más sabiduría y creatividad?

Durante el día de hoy, atrévete a hacer como Leonardo da Vinci: viaja en las alas de una imaginación diferente y sorprende al mundo con un Dios encantador. Será fantástico probar algo nuevo, y no por eso malo. Con Jesús descubrirás cosas increíbles y entrarás en la historia grande, la historia eterna.

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