|
¿Pelaste cebollas alguna vez? Entonces debes conocer muy bien el formato peculiar que tienen. Ahora imagina cebollas gigantes con cáscaras de muchos colores. Además, imagina que las colocas sobre torres adornadas con diseños geométricos y también con muchos colores. Pon esa enorme estructura en el centro de la plaza más importante de un país. Listo, allí está la famosa Catedral de San Basilio, que se levanta en la Plaza Roja de Moscú, capital de Rusia.
Esta impresionante construcción señala el centro geométrico de la ciudad y se hace aún más espectacular a la noche, cuando las luces realzan los colores y les dan un aspecto más dramático y encantador. Es imposible que alguien vaya a Moscú sin pasar por allí para sacarse una foto con el famoso templo en el fondo. Cuenta la historia que este templo fue construido por orden del zar Iván el Terrible para celebrar una conquista que había llevado a cabo en la década de 1550. Su orgullo era: tan grande al mostrar esa arquitectura al mundo que, según cuenta la leyenda, mandó sacarle los ojos al arquitecto para que no reprodujera. esa obra de arte en otro lugar.
¿Entiendes el peligro de que una casa de Dios se convierta en un palacio de seres humanos? Esta linda catedral se convirtió en una atracción turística más y se dejó de lado la verdadera razón de su existencia: ser un lugar de oración y adoración al Creador. El sábado también puede correr el mismo peligro. ¿Vamos a la iglesia para encontrar a Jesús o para mostrarnos a los demás? Cuando Dios está presente, hasta una piedra puede convertirse en un templo, como en el caso de Jacob en Betel. Un pozo puede ser el lugar más sagrado del universo, como lo fue para mujer samaritana cuya sed fue saciada en Cristo. En fin, la Biblia está llena de casos en los que la belleza del templo jamás fue más importante que la presencia del Salvador.
Piensa durante este sábado en la importancia de estar con Jesús; eso vale más que mostrarte para Jesús. El séptimo día fue un regalo que Dios se dio a sí mismo para que reconociéramos quién es él, lo que hizo para salvarnos y cómo nos amará por la eternidad. Cada sábado viajamos a alguna iglesia del mundo solo para recordar que la más importante de todas ellas es aquella en la que te congregas, adoras, reverencias y donde te encuentras con tu Señor. Aprovecha ese privilegio.