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101%

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«TODO LO QUE HAGAS, HAZLO BIEN» (ECLESIASTÉS 9:10).

Durante muchos años, el título de «edificio más alto del mundo» estuvo en manos de la ciudad de Taipéi, en la isla de Taiwán. La enorme torre de acero y vidrio en forma de escalones encastrados impresiona a cualquiera que se acerque a esa megaconstrucción. Obviamente, la mayor adrenalina se consigue al subir en el ascensor a 62 km por hora hasta el último piso, nivel 101, que corresponde al piso 106. Después de «levitar» por 30 segundos hasta el «techo del mundo», como denominaron a su mirador, la visión desde allí arriba sorprende.

¿Sabes cuál es el nombre de este edificio? Taipei 101. ¿Y por qué? En primer lugar, para homenajear la informatización del siglo XXI y la llegada del código binario, el sistema de representación de datos que utiliza los números 0 y 1 para representar información en computadoras y disposi-: tivos electrónicos. Pero la segunda razón es la más interesante: los taiwaneses querían mostrarle al mundo que el 100% no es suficiente, sino que es necesario dar y ser más que eso. Por eso usaron el número 101, de 101 %.

¿Has pensado en eso? La superación ya no consiste en dar «solamente» lo máximo; ha pasado a ser más que eso. Cuando la búsqueda de la excelencia sobrepasa los límites conocidos, es necesario aventurarse más en el terreno de lo desconocido. De otra manera, nunca se habrían inventado la lámpara eléctrica y el avión, ni tampoco se habría llegado a la Luna. Las grandes conquistas de la inteligencia humana siempre pidieron más que lo obvio; exigían osadía creativa. Y tú también puedes hacer más..

¿Y si decides hacer de manera diferente lo que todo el mundo hace igual? ¿Para qué ser alfombra de las mayorías siempre con la misma. monotonía? Dios busca y necesitamuchachos y muchachas como José, David, Ester y Timoteo. Este planeta carece de personas valientes capaces de romper las cadenas del miedo y tomar riesgos con la confianza puesta en el cielo.

Los más grandes pagarían por algo que tú tienes gratis: la oportunidad. El problema es que pase el tiempo y desperdicies la oportunidad exclusiva de ser y dar el 101 %. ¿Y si inventamos algo en lo que nadie pensó? ¿Y si observamos más las cosas increíbles y bloqueamos las influencias de la pereza? Serás más si Jesús es tu todo y llegarás más lejos si estás cerca de Dios, la Biblia y las personas buenas.

¿Quién sabe si, al leer estas palabras, surge alguien que sea 101 %? O mejor: ¡olvídate de Taiwán y sé un 102 %! Tu generación te lo agradecerá.

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