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Visitando los fiordos noruegos

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MIS PENSAMIENTOS SON MÁS ALTOS QUE LOS DE USTEDES» (ISAÍAS 55:9, NVI).

Elegido por la revista National Geographic como uno de los mejores viajes de turismo del mundo, los fiordos noruegos son una aventura aparte. Nuestros ojos, adictos a los paisajes tropicales, se sorprenden con la belleza diferente de las cadenas de montañas verdes que se sumergen en las aguas plateadas de los ríos. La inmensidad de la naturaleza se enfrenta a la insignificancia humana cuando ves tantas cosas majestuosas que todavía existen en este planeta. Vale la pena ir y agotar todas las tarjetas de memoria de la cámara de fotos.

Lo que me llamó la atención es que estos picos empinados con rocas y lagos cristalinos resultaron de otro escenario menos diversificado. Los fiordos tuvieron su origen en inmensas placas de hielo, llamados glaciares, que se derritieron y fluyeron en dirección al mar. Al moverse lentamente, estas masas de hielo generaron las maravillosas elevaciones. Todo era un monótono blanco que cedió su lugar a otra exuberante formación geológica. Y hoy, aquel escenario casi indescriptible de agua, montañas y árboles poco recuerda al blanco de antes. Circundadas por inmensos acantilados, estos enormes «pasillos» de ríos glaciares pueden alcanzar decenas de kilómetros desde la costa marítima a su interior.

No conozco la rutina de'tus días y mucho menos las cosas monótonas que ponen en jaque tu buen humor. A veces todo se pone de color blanco, o gris, y eso te desanima. ¿Quieres saber algo? Los glaciares que enfrían tu ánimo son fases pasajeras y hay experiencias mucho mejores que vendrán en el futuro. Así como los fiordos vinieron de la nieve, tu éxito vendrá de los buenos o malos momentos de la vida. Solo debes poner los planes de Dios por encima de tus planes. No hagas nada sin contarselo a Jesús primero. Si las notas bajan, algunos amigos desaparecen, tu equipo perdió por penales o alguien se burla de ti, cree en el Dios que puede transformar el hielo en un hermoso paisaje. Nuestro Padre celestial siempre puede darle la vuelta al resultado, sacar el mantel sin romper los platos y poner muchas personas buenas en tu camino. Resiste, espera y confía.

Cristo disolverá el «hielo blanco» insípido y lo convertirá en una maravilla de tu mundo. ¡Confía en él!

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