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Indescriptible. Inadmisible. Extremamente cobarde. Asombrosamente inhumano. Las palabras no son suficientes para explicar el viaje de hoy. Una solitaria vía de tren entra por las puertas de una estación. Un cartel de hierro, en alemán, anuncia: «El trabajo libera». Allí llegaban pasajeros que no conocían la verdadera razón de esa parada. No se trataba de un destino común, sino del cruel final de sus vidas.
Auschwitz: Ese fue el nombre perverso del campo de concentración más macabro que ha construido la mente humana. Como la cara del mal en la Segunda Guerra Mundial, los nazis alemanes levantaron enormes campos de concentración con un único objetivo: exterminar a los judíos. De todos estos lugares insoportables, Auschwitz fue el peor.
Se calcula que allí murieron más de un millón de inocentes. Al llegar en vagones terribles, miles de adultos, ancianos y niños pasaban por un proceso de selección. Algunos eran elegidos para los experimentos macabros de Mengele, el médico de la muerte. La mayoría era llevada a los sótanos de las cámaras de gas. Engañados con la promesa de que se darían un baño, tras el cierre de las puertas de hierro, casi dos mil personas eran asfixiadas a la vez por el gas mortal.
Impensable. Los pocos sobrevivientes de ese sufrimiento no lograron describir el olor de los hornos alimentados con los cadáveres. Las cenizas eran esparcidas en los ríos y el aire. Se decía que el olor de la muerte se sentía a kilómetros. Familias enteras fueron aniquiladas, y todo esto debido a la locura de un hombre que enloqueció a una nación.
Cuando perdió la guerra, Hitler se suicidó antes de ser juzgado. Pero su terror, que destruyó millones de vidas, se convirtió en el peor legado de la existencia odiosa de un hombre. Y todo esto por las decisiones que tomó con su libre albedrío.
¿Fui demasiado duro hoy? Que sirva de advertencia de lo que el ser humano es capaz de hacer cuando se aleja de Dios. Jezabel, Herodes y Nerón también tomaron ese maldito camino. Pero, tú, de ninguna manera hagas lo mismo, ¿verdad?
Vive con Jesús de tal manera que sientas dolor si le haces mal a alguien. No perjudiques los sueños de nadie, nunca utilices a las personas como trampolines para tus propios intereses. La eternidad te recompensará.