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Sus aguas son opacas. Es tan extenso que, erróneamente, lo llamaron «mar». Pero lo más interesante es su sabor: es increíblemente salado. Es tan salado que, si abres los ojos dentro del agua, te harás daño. ¡Te lo aseguro! Además, turistas de todo el mundo van hasta allí para flotar en la superficie. Después de todo, con una salinidad diez veces mayor que cualquier agua salada del planeta, es posible flotar leyendo periódicos, tomando refrescos o charlando con los amigos, sin ningún esfuerzo.
Este es el mar Muerto, un lago único que baña parte del límite entre Jordania e Israel. Está a 417 metros por debajo del nivel del mar y constituye la mayor depresión geográfica que existe. ¿Y por qué tiene ese nombre? Por imposibilidad de supervivencia de cualquier animal acuático en ese lugar tan salado. Incluso los peces que llegan allí impulsados por las aguas dulces del río Jordán, uno de sus afluentes, mueren .inmediatamente al desembocar en esta verdadera tumba líquida de sal.
Curiosamente, los arqueólogos señalan la posibilidad real de que el mar Muerto esté en la misma región donde existieron las terribles ciudades paganas de Sodoma y Gomorra. ¿Recuerdas cuando Dios sacó a Lot y su familia de allí y destruyó todo a su alrededor? Pero la esposa de Lot decidió desobedecer las órdenes claras de Dios y miró hacia atrás mientras todo se incendiaba. ¿El resultado? Se convirtió en una estatua de sal. Puede ser mera suposición, pero creo que es una interesante coincidencia que justo allí esté el lugar más salado de la tierra.
Esta es una lección que aún sirve de advertencia miles de años después: no es suficiente solo dejar el pecado, es necesario pedirle a Jesús que nos ayude a no extrañar hacer lo que no vale la pena. En realidad, en el camino hacia el cielo, es igual de mortal mirar atrás o detenerse y no avanzar. Y Cristo puede ayudarnos a mirar los horizontes increíbles de las promesas de su regreso.
Enfrentemos este día liberándonos de aquello que hemos dejado atrás por amar a Dios. Seremos mucho más felices y menos «salados» por el pecado que nos ciega, reseca nuestros sueños y mata la vida eterna. ¿Lo mejor de todo? Con Jesús flotaríamos eternamente en sus brazos, con la dulce sensación de ser inundados por el Agua de vida.
¿Estás listo para nadar en el mar de vidrio? ¡lmagina lo hermoso que será!