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Florida es el estado estadounidense con los parques más adrenalínicos del mundo. Hace algunos años, inauguraron allí una montaña rusa increíble. La llamaron Cheetah y tiene un recorrido alucinante sobre rieles retorcidos y verdes que te quita el aliento.
Ni bien el chaleco de acero sujeta al aventurero al asiento, los dispositivos electromagnéticos del suelo impulsan el carrito como una bala de cañón. El estómago se pega a la espalda y las numerosas curvas, seguidas de caídas fantásticas, hacen que los 90 segundos de piruetas se esfumen en milésimas de segundo. Durante el trayecto, otras tres aceleraciones bruscas y supersónicas se llevan la poca voz que queda luego de los gritos más fuertes. Yo me subí cinco veces seguidas. ¡Y en primera fila!
En realidad, esta montaña rusa está basada en el animal más rápido del planeta: el guepardo (o chita cómo algunos lo llaman). Tiene la cabeza aerodinámica, patas larguísimas que parecen alas, una cola que se asemeja a un alerón trasero y un cuerpo elástico único en la sabana africana, este animal es incomparablemente rápido. En solo cuatro segundos, el guepardo puede acelerar a más de 120 km/h. ¿Lo crees? ¡Es como la velocidad de largada de un coche de Fórmula 1!
Además, el guepardo tiene una visión impresionante. Puede cazar incluso en la oscuridad de la noche y, por lo general, no tarda más de 60 segundos en alcanzar a su presa elegida. Confieso que prefiero mil veces gritar en la montaña rusa antes de enfrentarme a este verdadero cazador. ¿Y tú?
En tu vida también hay guepardos. La Biblia describe al enemigo del ser humano como un cazador siempre al acecho para devorar tu felicidad eterna. Y no sirve de nada intentar correr más rápido que el tentador, porque él también tiene alas de ángel y te alcanzará con facilidad. Por lo tanto, nunca te librarás del pecado si no tienes al lado al Salvador más fuerte y rápido del universo. Solo a través de Jesús se puede conquistar la felicidad.
¿Recuerdas cuando Elías corrió y superó a la caballería del rey Acab? ¿Y cuando David fue más ágil que el razonamiento de Goliat? Todos confaron con Cristo para ser más rápidos que el peligro inminente. ¿Vamos a hacer lo mismo?
Pídele a Jesús ahora mismo que corra contigo y por ti. Así, el enemigo no te alcanzará y la victoria será tuya. ¿Aceptas el desafío?