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La capilla de los Diez Mandamientos

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«ESTOS SON LOS MANDAMIENTOS QUE EL SEÑOR DIO A MOISÉS [...] EN EL MONTE SINAÍ» (LEVÍTICO 27:34, NVI).

Para mí, uno de los momentos más increíbles de la Biblia es la electrizante historia de Moisés en el monte Sinaí, exactamente allí donde Dios mismo escribió en tablas de piedra su soberana voluntad para cada uno de nosotros. Terremotos, explosiones, humos y remolinos estremecieron cada roca de la montaña. Moisés resistió valientemente las turbulencias de la naturaleza arrasada por la gloria de Dios. Finalmente, el gran profeta descendió con los Diez Mandamientos bajo el brazo, y su rostro parecía pintado con pintura fluorescente. ¡Algo increíble!

Hoy en día, no se sabe con exactitud dónde está el famoso monte Sinaí. Sin embargo, en Egipto, hay una península cuyo lado sur parece albergar un lugar muy parecido al descrito en la Biblia. Miles y miles de personas viajan allí cada año para tener una pálida sensación de lo que vivió Moisés. Una escalera con más de cuatro mil peldaños lleva a los valientes y resistentes hasta la cima de la montaña, que se encuentra a 2.288 metros de altura. Lo más fascinante es madrugar en el sendero para presenciar el amanecer desde la cima del Sinaí. ¡Algo inolvidable!

¿Sabes qué se construyó allá arriba? Una capilla. A pesar de que esta región es considerada sagrada tanto por el cristianismo como por el judaísmo y el islamismo, cualquiera que llegue a la cima no puede evitar sentir una imponente sensación de estar en la presencia del Creador. Las rocas envejecidas, los picos afilados, el viento que silba en el polvo y los rayos de sol que dibujan formas majestuosas sobre las piedras, todo esto provoca en el viajero un respeto único hacia Aquel que dice: «Yo soy». ¡Algo impresionante!

Este sábado, probablemente no estarás cerca de la capilla que hay en la cima del monte Sinaí. Sin embargo, puedes aprovechar para reflexionar sobre la Ley que refleja el carácter de Dios. Sus Diez Mandamientos son declaraciones supremas de un amor divino extraordinario. El Señor nos dio esos diez preceptos con el fin de que seamos muy felices. Por lo tanto, no pierdas la oportunidad de obedecer al Todopoderoso del universo, que solo quiere lo mejor para ti. Será maravilloso escuchar del propio Moisés el relato detallado de su experiencia en esa montaña ardiente. Hasta ese entonces, cree que Dios siempre sabe y sabrá qué es aún mejor que el ideal que tú imaginas. Y tu rostro resplandecerá.

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