Regresar

El anillo más grande

Play/Pause Stop
«OBSERVA DE CERCA A CADA UNO Y EXAMINA A CADA PERSONA SOBRE LA TIERRA» (SALMO 11:4).

Ayer conocimos uno de los mayores tesoros al aire libre del planeta: la feria del oro, en Dubai. Pero dejé para hoy otra curiosidad de nuestro viaje por allí. ¿Puedes imaginar cuál sería el anillo de oro más grande del mundo? ¿Quieres saber? ¡Prepárate!

Se llama Estrella de Taiba y pesa 63 kilos. Este peso se divide en 58 kilos de oro purísimo y 5 kilos de piedras preciosas y cristales. ¿Un anillo de 63 kilos? ¡Exactamente! ¡Casi dos veces el peso de un niño! ¿Y el precio? ¡Solo tres millones de dólares! ¿Te atreverías?

¿Y cuál sería el anillo más grande del universo? Prepara tus maletas y, esta vez, ¡vamos en cohete! Como el tema de las galaxias siempre trae nuevos descubrimientos, pensemos en nuestro sistema solar. ¿Sabías que el anillo más grande cercano a nosotros está en el majestuoso planeta Saturno? Hace unos cinco años, los científicos y astrónomos descubrieron otro anillo -casi invisibleque rodea este fascinante astro. Es tan inmenso que se estima que el anillo podría tener un diámetro de hasta 270 veces el del propio planeta Saturno.

Hablando de cosas anulares, lo que más me atrae no es un anillo de oro ni de polvo cósmico. Me fascina una señal que Dios colocó en los cielos después del diluvio. ¿Ya lo adivinaste? Es el arcoíris. Podemos dar muchas explicaciones científicas a este fenómeno, pero siempre despierta admiración y asombro.

El otro día, mientras conducía después de la lluvia por una carretera rodeada de llanuras infinitas, de repente apareció el arcoíris más hermoso que había visto en mi vida. ¿Y lo más increíble? Poco después, surgió otro arco dún más grande y con los colores invertidos. Dicen que, aunque es muy raro, es posible ver hasta tres arcos a la vez. En definitiva, es una huella del Creador.

Cuando Dios hace una promesa, siempre la cumple. Cuando le dijo a Noé que nunca más destruiría la Tierra con agua, sabía lo que estaba diciendo. Y el arcoíris está allí -desde hace milenios- como garantía de esa promesa divina.

¿No es maravilloso vivir hoy pensando en él? Cree en su fuerza, poder y perdón. Puedes confiar siempre en este Dios, que es mucho más valioso que el oro y más grande que los anillos de Saturno. Él te ama profundamente y no permitirá que te pase nada malo. Si tienes dudas, solo mira al cielo después de la lluvia, cuando el sol empieza a brillar.

Matutina para Android