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El buggy no miente

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"ME MOSTRARÁS EL CAMINO DE LA VIDA» (SALMO 16:11).

Por favor, ¡no ignores las advertencias! Te irá mal si crees que sabes más que las luces de alerta. Estaba de viaje con mi esposa en una de las islas más espectaculares del mundo: el archipiélago de Fernando de Noronha, en el océano Atlántico. Allí, cualquier cabeza bajo el agua atrae peces. Dicen que hasta en el agua del lavamanos los hay, y la memoria de la cámara nunca es suficiente. Son 7 kilómetros de aventura indescriptibles para explorar a pie, nadando o en un pequeño auto buggy. Nosotros alquilamos uno que parecía un Ferrari, al menos en el color: rojo.

El problema no fue el buggy, sino su conductor: ¡yo! Fascinado por los senderos exóticos y las playas secretas, me aventuré «sobre cuatro ruedas» más allá de lo que el tanque de combustible podía soportar. Después de ignorar varias veces el parpadeo de la luz de reserva, nos quedamos varados en la playa Atalaia, en el extremo sur de la isla. El único puesto de gasolina del archipiélago estaba a 7 kilómetros al norte. Esperamos con impaciencia hasta que otro explorador, más prevenido, apareció en aquel rincón perdido.

Nuestro «salvador» llegó con aires de nativo y acompañado de dos turistas alemanes. Al vernos, ya entendiendo nuestra situación, nos advirtió: «Muchacho, no descuides el combustible, por aquí no pasa mucha gente y estarías en un lío si estos alemanes no estuvieran medio locos para hacer este paseo». Sin decir nada, acepté mi imprudencia y pagué en silencio el doble por los dos litros de gasolina más importantes de mi vida.

¿Por qué insistimos en fingir que no vemos las advertencias? Solo empeoramos las consecuencias que se nos vienen encima. Si te has estado enfermando demasiado, presta atención. ¿Tus notas están bajando? Mira la luz parpadeando. ¿Tu relación de pareja los está aislando de sus amigos? ¡Alerta máxima! ¿Has pasado varios días sin orar o leer la Biblia? ¡Muerte espiritual súbita en milésimas de segundo! Dios siempre envía advertencias antes de un diluvio, la destrucción de Nínive o el fuego sobre Sodoma. Y no sirve de nada romper con bronca la luz de advertencia. Ignorar una señal es autodestruirse a corto plazo.

Haz un chequeo mental y evalúa si hay alguna alerta que estés ignorando. Tienes toda una vida por delante, pero no eres invencible. Quedarse sin combustible no tiene perdón, especialmente cuando eres joven y puedes arreglar cualquier problema con Dios. Toma una decisión y no subestimes los mensajes divinos. Son mucho más serios que los de un buggy que pide gasolina.

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