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Tres, dos, uno, ¡cero! La explosión invade los cielos con un fuego intenso y una densa columna de humo. Cuando todo parece confusión, un objeto comienza a moverse lentamente. Suspendido en el vacío, inicia su ascenso. Todos miran hacia arriba y permanecen así hasta que pierden de vista otro cohete que rasga el cielo con su estela de humo.
¿Tú también, en algún momento, soñaste con ser astronauta? Yo respondía sin dudar cuando me preguntaban. Hasta que descubrí que esta fantástica profesión requería mucho más que deseos: exigía una preparación física y mental extremamente rigurosa. Pero, incluso hoy, cada vez que lanzan otro transbordador espacial fuera de la atmósfera, mis ojos se llenan de admiración por nuestros comandantes de las galaxias.
Ahora bien, si no eres astronauta, pero quieres estar cerca de ellos, la mejor opción es viajar a Cabo Cañaveral, en los Estados Unidos. Allí se encuentra el Centro Espacial de la NASA, un lugar famosísimo por ser la base de lanzamiento de los cohetes estadounidenses. Dentro de esa enorme área, 17.000 especialistas trabajan para conquistar el espacio. Y el complejo de lanzamiento 39 es el lugar admirado donde los vehículos espaciales se elevan desde la Tierra.
Visitar el Centro Espacial es una aventura increíble. Hay simuladores de lanzamientos de cohetes, museos con piezas originales que regresaron del espacio, videos de las misiones más importantes de la NASA, e incluso una placa con los nombres de los astronautas que perdieron la vida en la conquista del cielo. Afortunadamente, hace décadas que no ocurre un accidente grave.
La verdad es que el ser humano siempre se ha fascinado con el espacio. Como si nuestro corazón no pudiera estar atado a la Tierra, el universo siempre nos ha invitado a explorar fronteras intergalácticas. Después de todo, no tenemos alas, pero nuestra curiosidad impaciente sí las tiene. Está en el ADN de los hijos de Dios el deseo de superar los límites de este mundo de pecado.
Vivamos este día aferrados a las promesas del Señor. Un día, seremos mucho más que astronautas y cruzaremos el cosmos como quien visita la casa de un amigo. Pero debemos prepararnos para eso, ¿verdad? Jesús es la verdadera plataforma de lanzamiento de nuestros sueños. Y, con él, la eternidad será una realidad muy cercana.
¡La cuenta regresiva casi llega a cero! ¿Estás a su lado?