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La lagartija azul

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«YO TE HE AMADO, PUEBLO MÍO, CON UN AMOR ETERNO» (JEREMÍAS 31:3).

La isla paradisíaca de Capri se encuentra frente al «tobillo» del único país del mundo con forma de bota: Italia. Sumergida en la «tinta azulada» del mar Tirreno, este lugar quita el aliento con el encanto de sus rocas blanquecinas que emergen del agua como refugios puntiagudos naturales. El contraste entre el azul del mar y las inmensas piedras impresiona a cualquier viajero que, ande por allí.

Uno de los lugares más visitados de Capri son tres rocas verticales que se elevan de manera imponente en el sur de la isla. Llamadas Faraglioni (parecido a la palabra «faro»), estas formaciones surgieron por la acción erosiva del agua de mar y el viento con lluvia. La vista es magnífica. La roca del medio tiene un curioso agujero en la base; esto forma un túnel natural por donde incluso pueden pasar pequeños barcos. La más cercana a la isla también es la más alta: 110 metros, lo que equivale a un edificio de cuarenta pisos.

La tercera roca, llamada Scopolo, tiene una peculiaridad fascinante: además de parecer un enorme bloque que flota en el bello atardecer mediterráneo, allí viven unos habitantes muy exclusivos. En ningún otro lugar del mundo existe este animal exótico; se lo puede encontrar únicamente en esa roca. Es una especie de lagartija azulada, cuya piel parece reflejar el color del mar y el cielo al mismo tiempo. Solo están allí y ni У siquiera visitan las rocas contiguas. No me preguntes por qué, pero están solo allí, y no hay discusión.

Si alguien quiere ver ese animal azulado, debe ir hasta la Isla de Capri. De la misma manera, hay cosas lindas y buenas que solo se encontrarán en ti.

¿Sabías que tienes características que jamás se podrán encontrar en otra persona en el universo? Tus huellas digitales son tan únicas que no habrá otras iguales, incluso si tuvieras un hermano gemelo. Esto es tan asombroso que, para mí, es una prueba irrefutable de la existencia de un Dios Creador. Él te hizo de manera exclusiva y anhela tu felicidad de una forma única. Por eso, explora tus características genuinas y no busques imitar ni copiar a los «habitantes de otras rocas».

Aprovecha este día para mirarte al espejo y hablar con Dios sobre lo que es únicamente tuyo. Si Jesús está a tu lado, serás verdaderamente valorado como la creación única de este Dios maravilloso.

Y no necesitas «cambiar de color» para eso.

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