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La bella sin nariz

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«EL SEÑOR ESTABA CON JOSÉ EN LA CÁRCEL Y LE MOSTRÓ SU FIEL AMOR. EL SEÑOR HIZO QUE JOSÉ FUERA EL PREFERIDO DEL ENCARGADO DE LA CÁRCEL» (GÉNESIS 39:211

Atrae a millones de visitantes cada año. Los aventureros como nosotros cruzan el planeta para contemplaria. Con el majestuoso reflejo dei sol en su superficie blanquecina, se ve aún más imponente. No hay razón para reverenciarla, pero es imposible no admirarla. Porque ahí está, inmóvil, soberana, hermosa y... ¡sin nariz!

¿Adivinaste? El viaje de hoy nos llevará a Egipto, al altiplano de Guiza, a orillas del río Nilo. Allí se encuentra la famosísima esfinge. Es considerada una de las esculturas más grandes del mundo talladas en una sola piedra. Se construyó miles de años antes de Cristo y representa una cabeza humana con cuerpo de león. Su belleza resalta por la claridad de la piedra caliza utilizada y por sus dimensiones: 57 metros de largo, 6 metros de ancho y 20 metros de alto.

Sin embargo, lo que más llama la atención es el sorprendente hecho de que no tiene nariz. Su enorme nariz, de un metro de altura, desapareció hace siglos; por alguna razón desconocida, la arrancaron. Dicen que pueden haber sido los cañones de Napoleón, la artillería británica o incluso el vandalismo de algún fanático en la década de 1370. Pero la verdad es que sigue allí, como un marco histórico de la civilización egipcia, que sorprendió al mundo con su desarrollo e inteligencia a lo largo de las épocas.

Hablando de Egipto, José también merecería una estatua, ¿verdad? Ese muchacho fue ejemplo de obediencia, perseverancia e incluso supervivencia. Fue probado al extremo; y, cuanto más maravillosos eran sus sueños, más pesadillas enfrentaba en la vida real. Sin embargo, José no cedió a la tentación ni renunció a los valores que había aprendido de sus padres. Le tocó pasar un tiempo en una cárcel oscura y maloliente, pero luego se convirtió en el primer ministro de un imperio, jel reino más poderoso de su época!

¡Es increíble! Vale la pena obedecer la Biblia, aunque otros ignoren la Palabra de Dios. Sé como José: esfuerzate por ser un ejemplo en todo lo que enfrentes. No te desvíes del camino correcto ni te dejes engañar por las promesas falsas del mundo. Hay un sueño maravilloso que el Padre celestial diseñó solo para ti. Aunque no todo parezca perfecto, confía en la perfección del Dueño del universo. Él siempre te sorprenderá para mejor. Ah, y avísame si encuentras la nariz de la esfinge.

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