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Se puso de moda, aunque parezca muy extraño! Si algún día viajas a La Canea, una ciudad en la isla de Creta, te quedarás con la boca abierta. imagina un paseo de tiendas junto a un mar azul turquesa. Entre tantos negocios, hay uno que se destaca. La fila llama la atención, y también los turistas que sacan muchas fotos. Después de todo, nadie está acostumbrado a ver eso. ¿Y qué es? Varias damas con los pies sumergidos en grandes acuarios transparentes. Alineados uno tras otro, estos cubos de vidrio exclusivos para cada cliente sorprenden a cualquiera que pase por allí. ¿Por qué? Bueno, los elegantes pies de los clientes descansan en el agua mientras son mordisqueados por peces hambrientos. ¿¡Cómo es esto!?
Un nuevo tratamiento de belleza demostró que hay un tipo de pez, el «pez doctor» (garra rufa), que es excelente para la exfoliación de los pies. Es decir, elimina las células muertas que se acumulan con el tiempo ¿Y duele? Tranquilo, ¡no son pirañas, sino peces delicados que no tienen ni dientes. Por eso, una sesión de veinte minutos, además de relajar con cosquillas en los pies sumergidos en las aguas griegas, deja la piel como nueva. Y todos salen felices: la clienta coqueta y el pez desdentado satisfecho con su banquete. ¿Te da gracia? ¡A mí también!
En realidad, a todos nos gusta librarnos de la suciedad. Algunos pagan poco por un jabón y otros hasta 100 euros por este baño tan peculiar, pero sentirse limpio es parte del ser humano. Y ¿qué decir de esa suciedad que ni una mordida de tiburón podría quitar? Me refiero a la conciencia pesada, la vergüenza guardada o el pecado acumulado. Esas cosas se adhieren a las paredes del alma y nos roban la alegría.
¿Quieres hacerte una verdadera exfoliación en el corazón? Solo debes pedirle a Jesús que haga en ti lo que la cruz ya hizo por ti. El sacrificio de Cristo habría sido en vano si no entendieras que fue justamente para perdonar tus peores errores. Esta limpieza divina costó la sangre del Salvador para dejarte más blanco que la nieve. ¿No es fantástico? Vive este día con los pies fuera del acuario, pero sumergido por completo en los brazos de la gracia. Todo lo que está arruinado será perdonado, y será maravilloso tener otra vez la conciencia como nueva.
¿O a ti te gusta estar sucio? ¡Ni en broma! Límpiate en Jesús y no le des de comer a los peces.