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Viajé durante tres años y medio para conocer las pampas gaúchas brasileñas. Vivir en Rio Grande do Sul me enseñó palabras y expresiones que nunca había visto en otros lugares, por ejemplo:
* Boleadora: una especie de látigo con esferas en las puntas, usado en destrezas típicas de la zona.
Gaudério: hombre gaucho tradicional.
* Bombacha: pantalón ancho diseñado para meterse dentro de las botas con espuelas.
* Pilcha: vestimenta típica gauchesca, utilizada con pañuelo en el cuello y una postura resuelta.
* «Bah» y «che»: expresiones comunes en la forma de hablar gaúcha. Algunas también se utilizan en Argentina y otros países.
Además, cerca del aeropuerto de Porto Alegre, en Brasil, hay un lugar importante para el pueblo gaucho. En una avenida muy transitada, hay una estatua negra de bronce llamada «O laçador» (el lazador). Allí se levanta un hombre con rasgos valientes y un porte guerrero que inspira las tradiciones de Rio Grande do Sul.
Si hablamos de valentía, recuerdo a los valientes guerreros de David. La Biblia dice que estaban muy entrenados y realizaban grandes hazañas. Este grupo era tan leal a David que él se convirtió en una especie de Robin Hood de la época bíblica. Sin embargo, la fidelidad de su líder era aún mayor hacia Dios. Un día, David estuvo tan cerca de su archienemigo Saúl que podría haberlo matado mientras dormía. Eso habría sido conveniente, considerando la locura en la que estaba sumido el rey. Pero David supo esperar, confió en la justicia divina y solo tomó algunas de las pertenencias de su perseguidor, para mostrarle lo vulnerable que había estado y cómo él lo había perdonado.
Recuerda esto: ser valiente es, antes que nada, saber controlar tus propios impulsos. Hay muchos «fortachones» por ahí que son tan cobardes que confían solo en la fuerza de sus músculos. No seas tan débil como ellos. La verdadera fortaleza de carácter está en dominar el orgullo y confiar en un Dios que sabe mucho más.
Aprovecha este santo sábado para tener la fuerza de «el lazador» y la prudencia de David. Serás honrado con el reconocimiento del cielo y las bendiciones del Señor. Tal vez no hagan un monumento en tu honor, pero tu felicidad será digna de un guerrero del ejército de Dios.