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El último viaje

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«LOS QUE MURIERON CREYENDO EN CRISTO RESUCITARÁN PRIMERO» (1 TESALONICENSES 4:16, DHH).

Un día escuché decir que «la muerte es la única certeza en esta vida». Deprimente, ¿no? Pero eso nos hace pensar. Otros dicen: «Nacemos llorando, vivimos en llanto y, cuando morimos, hacemos llorar a los demás». En fin, este es un viaje del que nadie quiere hablar mucho: el último viaje.

Algunas personas dejan mensajes intrigantes en su último destino». En la lápida de un escritor brasileño conocido dice: «Aquí yace Fernando Sabino, que nació hombre y murió niño». En Alemania, el científico que se destacó por su estudio del número pi, pidió que en su tumba grabaran simplemente <3,14159265...». En Roma, sobre la tumba de un líder militar se escribió: «Sin el mejor amigo, sin el peor enemigo». Otro epitafio aún más curioso dice: «Roberto nunca mató a un hombre que no mereciera morir». ¿Qué piensas? En otra tumba, alguien grabó: «Amarillis -1919-1983-¡Dije que estaba enferma!». Y otro fallecido menos humilde dejó una frase para que escribieran en su tumba: «Tuve problemas, pero equivocarme no fue uno de ellos».

¿Y qué decir del formato de algunas tumbas? Hay algunos cementerios con lápidas en forma de cohete. Un hombre fue enterrado junto a su bicicleta. Hay un jugador al que homenajearon con una pelota de mármol. Otra tumba tiene forma de automóvil. Hay de todo: un mármol en forma de piano, tumbas en las que se forma un crucigrama, y hasta una persona a la que recordaron con un enorme broche para ropa hecho de cemento. Finalmente, también encontramos el caso de un electricista cuya tumba fue esculpida con la forma de una lámpara enorme.

Los cementerios no son lugares a los que nos gusta ir, pero también pienso en Jesús. Hemos leído en la Biblia que Cristo nunca asistió a un velorio sin transformar todo. No podía ver a alguien muerto sin resucitarlo. Le devolvió la vida a Lázaro, y también a la hija de Jairo. Sin duda, su poder habría sido capaz de resucitar a todos los muertos de los cementerios, pero él sabía que un día eso sucederá para siempre.

Por eso, creemos en el pronto regreso de Jesús. No importa cuán cara, sencilla, curiosa o común sea una tumba. Un día, todos resucitarán, pero lo importante será lo que suceda después de ese momento. Algunos serán salvos, mientras que otros se perderán.

Y tú, ¿cómo vivirás tu vida hoy? Con Jesús, la muerte nunca será el final de todo. Y una lápida de piedra no será tu último viaje.

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