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La ciudad de San Francisco, California, es famosa por sus calles empinadas, los tranvías antiguos y las casas históricas. Viajé hasta allí para conocer la calle más sinuosa del mundo: Lombard Street. Parecía sacada de un dibujo animado, con tantas curvas que no podía creerlo hasta verla en persona. Tiene un solo sentido, hacia abajo, y recorta uno de los lados del centro urbano. Es una parada obligatoria.
Encontré un estacionamiento en la vereda más inclinada que pude y bajé emocionado para tomar fotos. Apenas me había alejado unos metros del auto cuando una mujer se acercó con prisa. Hablaba sin parar, pero no entendí ni una palabra. Su inglés era como el de una locutora de fútbol en vivo, mientras yo solo ponía cara de turista confundido. Apuntaba insistente a los neumáticos, y yo, sin entender, gesticulaba tratando de decirle que no estaban pinchados. Cada vez más impaciente, finalmente hizo algo que nunca imaginé: tomó mis llaves, abrió la puerta del auto, se sentó al volante y, antes de que pudiera llamar a la policía, giró bruscamente el volante hasta que las ruedas delanteras quedaron apoyadas contra el bordillo.
¡Ahí lo entendí todo! Y mi cara se puso color tomate de la vergüenza. Ella solo quería alertarme sobre la ley municipal que obliga a girar los neumáticos hacia la vereda cuando se estaciona en una pendiente. Ella se reía de mí. Un cartel más adelante decía que la multa por desobedecer era de ¡500 dólares! ¡Uf! Esa mujer me salvó el día y mi billetera.
Todo buen conductor debe viajar con precaución. ¿Por qué confiar solo en los frenos si los neumáticos también pueden ayudar? Pensar con sabiduría es actuar con seguridad. Me agrada la gente que elige la prudencia en lugar de la imprudencia. Y no es necesario tener canas para actuar con responsabilidad.
Ser cuidadoso no significa ser molesto. Actuar con cautela no te hace una persona amarga o exagerada. Aprovecha este día para hacer tu parte confiando en la bendición de Dios. Él siempre te dará una fuerza extra si decides hacer más de lo que se te pide. ¿Cómo? Eligiendo bien tus amistades, alejándote de las tentaciones y protegiendo tu futuro en el presente.
Así, tu vida no irá cuesta abajo,