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Muchos decían que no era más que un cuento fantástico, producto de mentes creativas. Otros aseguraban que todo era una simple leyenda, digna de una historia de aventuras o de un cómic. Casi nadie creía que existiera de verdad. Hasta que alguien demostró que era completamente real.
La ciudad de Petra, en Jordania, sigue siendo uno de los descubrimientos arqueológicos más asombrosos y visitados del mundo. Su nombre ya es imponente y cautivador: Petra, que significa «piedra». Y no es para menos: allí se encuentran los vestigios de una civilización que construyó su existencia sobre roca tallada.
Es considerada una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno, junto con la Gran Muralla China y el Coliseo Romano. La «ciudad de piedra» sigue intrigando a científicos y arqueólogos. Monumentos, anfiteatros e incluso un tesoro excavado en las montañas y desfiladeros parecen haber estado allí desde siempre, como parte natural del paisaje. Petra se encuentra al borde del árido desierto de Arabia, oculta al sur del mar Muerto. Según los historiadores, fue la resplandeciente capital de los nabateos, un pueblo nómada que vivía viajando en camello de un lugar a otro.
¿Puedes creer que, en pleno desierto, sus habitantes lograron construir un complejo sistema de túneles y depósitos de agua potable que abastecerían a más de diez mil personas? Todo en Petra es impresionante e incluso perturbador, con edificios esculpidos directamente en paredes de roca maciza.
Me gusta pensar en el poder del evangelio como una verdad tallada en la roca. Cristo utilizó metáforas increíbles relacionadas con la solidez de la piedra. Dijo que él es la Piedra angular y que la esperanza del cristianismo se edificaría sobre esa Roca. Así que no hay nada más real que imaginar el poder transformador de Dios, que esculpe sus promesas como una ciudad tallada en el corazón de la montaña.
En este hermoso sábado, no dudes jamás de lo que Jesús hizo por la humanidad. No temas las tentaciones del mal si tu base es la Piedra angular. Aunque Petra sea increíble, ni se compara con la seguridad absoluta de estar en las manos de Dios. Prepárate para ver las cosas increíbles que sucederán frente a tus ojos. Porque Dios es fiel, y su fidelidad para con sus hijos jamás cambiará. Eso vale mucho más que una ciudad en la roca... y es el descubrimiento más asombroso de la humanidad.