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De puntillas

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«YO TE SOSTENGO CON MI MANO VICTORIOSA» (ISAÍAS 41:10, DHH).

Puede que viajes lejos, o no, con el tema de hoy. Los rusos son famosos por esto; los alemanes, respetados; los franceses siempre innovan pero en Sudamérica también lo tenemos. Estoy hablando de una habilidad asombrosa que siempre me ha causado curiosidad cuando veo bailarinas clásicas: el arte de saltar y moverse de puntillas. ¿O acaso nunca te has preguntado cómo logran equilibrar sus 50 kilos sobre un solo dedo? Y todavía se mueven con la soltura de las muñecas de una caja de música.

Con los años, seguramente te has sentido así. Como si, en el escenario de tu vida, te dejaran en el centro de atención y te obligaran a mantener el equilibrio, saltar en las decisiones y soportar el peso de los problemas sin caerte. Si hablas bien de alguien, a otro no le gusta; si no hablas de nadie, a alguien le incomoda. Es difícil agradar a todos, ¿verdad? Luego, tu grupo de amigos te presiona para hacer algo incorrecto: si cedes, los mantendrás; si obedeces a Dios, los perderás. Copiar en un examen es un error, pero negarte a pasar la respuesta parece de anticuados. En fin, para seguir adelante sin perder amigos, sientes el peso de las decisiones en las puntas de tus pies y, a veces, ni siquiera tus padres parecen entenderlo. ¿Cómo avanzamos?

Volvamos a los escenarios más prestigiosos del mundo. ¿Sabías que dentro de esas zapatillas de ballet hay un secreto? Lo llaman «caja». Dentro de la tela brillante, hay una estructura rígida que envuelve los dedos y les da un apoyo esencial para el equilibrio. Esto no significa que sea fácil, pero al menos lo hace posible con esfuerzo, dedicación y perseverancia. En las actuaciones más exigentes, las bailarinas suelen usar un par de zapatillas nuevas en cada función para proteger los dedos, los pies y el cuerpo.

Dios está más que dispuesto a darte un apoyo extra para ayudarte a sobrellevar la carga. Cuando tengas que saltar de la presión de algunos a la opresión de otros, él sabe cómo protegerte, dándote el doble de sabiduría, inteligencia y fortaleza. Puede que tu decisión moleste a algunos, pero jamás perderás el amor de todos. Siempre habrá una manera de moverte en la dirección correcta, con la gente adecuada y en el momento preciso.

La próxima vez que sientas que estás de puntillas, al borde de perder el equilibrio, pídele a Dios que te dé fuerza extra. Tomarás la decisión 'correcta, no tengas dudas. Los aplausos vendrán después.

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