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Punto de inflexión

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«¡PREPÁRATE PARA ENCONTRARTE CON TU DIOS!» (AMÓS 4:12).

Todos atesoramos momentos significativos en la vida. Son los verdaderos «giros de 180 grados» que nos llevan a cambios radicales en nuestra historia personal. De ellos surgen los recuerdos y los puntos de inflexión que muchas veces definen el éxito de una persona. Escribo esto porque he vuelto a un lugar que marcó un hito en mi vida. Se trata de un lugar sencillo y desconocido que transformó mis sueños hace 19 años. En una ciudad llamada Foz do Iguaçu, hay un sitio humilde, acogedor y sobrenatural. Es un campamento de retiro diseñado para quienes desean detener su rutina y respirar aire puro. Fue en este centro de recreación donde tuve una experiencia espiritual mucho más profunda que cualquier travesía terrenal.

En aquel entonces, estudiaba Publicidad y Propaganda en la Universidad Federal de Paraná. Agotado, después de haber superado uno de los exámenes de ingreso más competitivos de Brasil, esperaba cumplir un sueño. Pero no fue así. Mi corazón anhelaba algo más, y fue en este lugar donde el Espíritu Santo me lo reveló. Tras orar y luchar con Dios por un propósito más grande en mis estudios, decidí cursar Teología para ser pastor. ¡Fue un acierto! La mejor decisión de mi vida. Hasta hoy agradezco al Señor por haberme llevado a ese campamento hace más de tres décadas.

¿Y tú? ¿Tienes algún momento que marcó tu vida? Jacob durmió sobre una piedra y nunca volvió a ser el mismo después de aquel sueño. Pablo fuvo su camino a Damasco. Rahab recordó para siempre la cuerda roja que salvó a su familia. El pueblo de Israel se encontró con el monte Sinaí. David recordó las otras cuatro piedras que nunca necesitó usar. Incluso Noé tenía el arcoíris como recordatorio de los aterradores balanceos del arca. En estos puntos de inflexión espirituales, sentimos con más fuerza el poder inmenso de Dios.

Nunca es tarde para reflexionar, redirigir y remendar los desgarros que las decisiones equivocadas han dejado en el tejido de tus ideales. Ponte la camisa del valor y gasta los zapatos de la resiliencia, porque no hay fracaso que no pueda ser interrumpido por la esperanza de la cruz. Jesús murió allí para que tú no te conformes aquí. ¿Cuál es el momento que te marcó? ¿A qué lugar regresarás dentro de unos años para recordar cuánto luchaste y confiaste en Dios allí?

Aprovecha este momento, con la edad que tienes, y conviértete en alguien mucho mejor en el futuro.

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