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Mira, aquí va un pedido desde lo más profundo de mi corazón viajero: si tienes dinero y quieres hacerme muy feliz, ¿me ayudas a viajar hasta las Islas Maldivas? ¡Por favor! ¿Te dio risa? Es porque no sabes del paraíso del que estoy hablando.
Ubicado en una vasta región del océano Índico, este país archipiélago es un lugar increíblemente hermoso, con aguas cristalinas y cálidas. Las Maldivas están divididas en dos grandes anillos de islotes agrupados en 26 atolones, y son verdaderas postales naturales... ¡pero reales! Hay 1.200 islas de ensueño, aunque solo 203 de ellas están habitadas. Todas las demás son rincones paradisíacos que esperan ser explorados por turistas, aventureros y parejas románticas a bordo de botes privados o lujosos yates.
Como estas islas están rodeadas de arrecifes de coral, se forman piscinas naturales espectaculares alrededor de sus playas de arena blanca. Los peces que reinan en este imperio acuático se agrupan en más de 1.100 especies distintas, siempre acompañados por mantarrayas, tortugas, delfines e incluso ballenas. Todo en este lugar contribuye a la creación de un ecosistema envidiable y admirable, especialmente para quienes aman la belleza del mundo marino.
Pero hay un problema: este tesoro de islas corre el riesgo de desaparecer del mapa. ¿Lo puedes creer? Maldivas es el país con menor altitud del mundo. ¿Sabías que su punto «más alto» tiene apenas 2,40 metros? Ni siquiera alcanza el techo de la habitación en la que estás ahora! Como estas islas están al nivel del mar y las aguas oceánicas están subiendo debido al deshielo global, el país entero está en estado de alerta.
¡Qué pena! Las maravillas de este planeta están siendo amenazadas por su habitante más ilustre: el ser humano. Tal vez nunca vayas a Maldivas, pero sí puedes cuidar lo que está a tu alrededor. Un verdadero cristiano no se hace daño a sí mismo, ni al prójimo ni a la creación de Dios. No daña la naturaleza, no ignora la importancia de cuidar el medio ambiente y vive con la alegría de tener a Jesús a su lado.
Un día, Dios hará todo de nuevo. Y será mucho mejor que las Islas Maldivas, Solo asegúrate de no hundirte en las aguas tentadoras del mal, ¿de acuerdo?