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El héroe de la gasolinera

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«El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos» (Juan 15: 13).

El 31 de diciembre de 2024 se cumplieron trece años de la muerte de Gonzalo Miguel Rivas Cámara, quien es recordado como el héroe de la gasolinera. El 12 de diciembre de 2011 en la salida sur de Chilpancingo, Guerrero, México, elementos de distintos grupos de la policía arremetían contra estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, que se levantaron en protesta ese día.

De repente, en una gasolinera se suscitó un incendio que generó alarma entre los trabajadores. Gonzalo era el responsable del sistema de cómputo que operaba el expendio de gasolina, por lo que rápidamente activó el sistema de seguridad para cerrar las bombas despachadoras, lo que evitó el riesgo de una explosión.

Momentos más tarde, Gonzalo salió de la oficina y se acercó a una bomba despachadora que dos hombres jóvenes vestidos con playeras color rojo incendiaron deliberadamente, según el testimonio de la gerencia del expendio y de los propios estudiantes de la Normal Rural. Con un extintor, Gonzalo trató de apagar las llamas que envolvían el aparato de aproximadamente dos metros de altura, pero no se percató de que los dos agitadores habían colocado en la parte de arriba una garrafa llena de combustible.

La garrafa explotó y el empleado fue alcanzado por una nube de fuego que le provocó quemaduras de tercer grado en el ochenta por ciento de su cuerpo. Permaneció hospitalizado durante 19 días, primero en Acapulco y luego en la Ciudad de México. El día último del año 2011 murió Gonzalo, producto de las quemaduras en su cuerpo.

¿Acaso no bastaba con haber apagado los sistemas de operación de la gasolinera? ¿No era momento de dejar todo y salir corriendo para salvar su vida? ¿Por qué Gonzalo vino a apagar con el extintor el fuego en la bomba despachadora? En su mente había un profundo compromiso con la seguridad de los demás por encima de su propio bienestar.

Eso mismo pensó Jesús cuando murió en la cruz. En palabras del profeta Oseas, el salvador dijo: «¿Cómo podré dejarte, Efraín? ¿Cómo podré abandonarte, Israel? ¿Podré destruirte como destruí la ciudad de Admá, o hacer contigo lo mismo que hice con Seboím? ¡Mi corazón está conmovido, lleno de compasión por ti!» (11: 8). Jesús dio su vida no solo por sus amigos, sino por el mundo entero. ¿No es ese heroico amor suficiente inspiración para que le demos todo a Jesús?

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