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Como en muchos países de Latinoamérica, Venezuela tiene abundande niños la y que deambula por las ciudades en abyecta falta de provisión. Los grandes asentamientos urbanos con sus característicos cinturones de miseria son el ambiente apropiado para la perdición de muchos jóvenes y señoritas que, en otra condición, vivirían vidas dignas.
Los gobiernos hacen sus esfuerzos, muy elogiables, por cierto, y hay que reconocer también lo que hacen algunos organismos e individuos del sector privado a favor de la juventud y niñez de ascendencia pobre. Hoy quiero hablar del profesor José Antonio Abreu, creador de El Sistema, un programa basado en la educación musical que combina aportes del Estado y de la participación voluntaria. El nombre original es Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela y fue creado en 1975. Hoy se le llama la Fundación Musical Simón Bolívar.
Esta institución supervisa a más de 125 orquestas juveniles y a los programas de entrenamiento musical que forman a los intérpretes, los cuales suman entre 310 000 y 370 000 niños en todo el país. Aproximadamente el 70 al 90% son niños y jóvenes provenientes de estratos catalogados como pobres. Muchos de entre los egresados de El Sistema han desarrollado una importante carrera musical, como el director de orquesta y violinista Gustavo Dudamel.
El profesor Abreu estableció las orquestas juveniles para ayudar a los niños y a los jóvenes a superarse. En sus propias palabras, él cree que «la música tiene que reconocerse como un agente de desarrollo social en el sentido más elevado porque transmite los valores más elevados solidaridad, armonía, compasión mutua-. Tiene la habilidad de unir una comunidad entera y de expresar sentimientos sublimes».
El proyecto del profesor Abreu, quien por 50 años llevó adelante este esfuerzo, puede catalogarse como un proyecto de rescate. Él ayudó a que muchos alcancen una vida mejor y salgan de su condición de carencia. ¿Hemos pensado en alguna forma de ayudar a la mejora de la vida de los demás? Todos tenemos talentos y una cantidad de recursos que Dios nos ha confiado que podemos usar para rescatar a otros, especialmente del pecado y de la perdición. Estoy seguro de que Dios nos dará ideas eficaces para que, junto con el Espíritu Santo, salvemos de la muerte a muchas almas y cubramos multitud de pecados.