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El héroe que salvó al héroe

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«Pero como a Moisés se le cansaban los brazos, tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentara en ella. Luego Aarón y Hur le sostuvieron los brazos, uno de un lado y el otro del otro. De esta manera los brazos de Moisés se mantuvieron firmes hasta que el sol se puso» (Éxodo 17: 12).

Oscar Guadarrama es médico internista en un hospital del gobierno en Cancún, Quintana Roo, México. En enero de 2020, habría estado trabajando en consulta externa por tres meses. Hacia el final de su período, la pandemia del COVID-19 llegó. En marzo terminó la asignación de Óscar al área de consulta externa, y ahora iría a hospitalización a atender a los pacientes de COVID-19. Como cualquiera, Óscar estaba asustado de esa enfermedad.

Si bien Óscar podía dejar de trabajar solicitando un permiso, no quiso contravenir su juramento médico de preservar la vida. Además, tenía el deseo de ayudar a sus compañeros. En su primer día atendió a siete pacientes de COVID-19. Estaba tranquilo, oraba por cada paciente, pero cada semana aumentaba el número de infectados. Algunos de sus compañeros empezaron a contagiarse. Llegó el momento cuando en el turno asignado solo quedó él con 45 pacientes.

El estrés y el cansancio aumentaron. Óscar no podía ir al baño ni tomar agua por seis horas y media. El domingo 5 de abril se sentía muy cansado. El martes 7 de abril regresó con más dolor de cuerpo, tos seca leve y fiebre. Desde ese día, la familia lo aisló en un cuarto con baño exclusivo. Óscar le explicó a su esposa el protocolo de aislamiento y limpieza de sus cosas. En ese momento, su fe se puso a prueba.

Los remedios naturales no parecían funcionar. Óscar consumía muchas frutas y verduras, además de abundante agua, tenía cuarto ventilado, baños de sol y sueros que lo hidrataban. La oración era constante. El viernes 10 de abril un miembro de la iglesia trajo hojas de una planta llamada Neem, y le dijo que lo ayudaría a bajar la fiebre. Desde la primera noche, la fiebre cedió. Para el lunes 13, la enfermedad se había ido y se levantó el aislamiento.

Óscar, en su rol de médico, salvó a muchos, pero cuando él cayó, otro lo sostuvo. Ese que vino a ver a Óscar y ofreció un remedio es el héroe que salvó al otro héroe. Uno sostuvo al otro como cuando Josué y Hur sostuvieron los brazos de Moisés en la batalla contra Amalec. Tú y yo también podemos sostener a otros héroes, y eso no es menos heroísmo que el que ellos realicen.

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