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El fotógrafo villano

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«Y el ángel del Señor anuncia: "¡Que caiga una dura maldición sobre Meroz y sus habitantes!" Pues no acudieron, como los valientes, en ayuda del Señor» (Jueces 5: 23).

En mi afán de crecer en la toma de fotografías, leí que existe el prestigioso premio Pulitzer, el cual reconoce, junto con otras veintiún categorías, a los trabajos periodísticos de gran impacto en el mundo. Revisando los archivos del Pulitzer, encontré la imagen de un niño sudanés desnutrido tomada por el fotógrafo Kevin Carter en 1993 y publicada en The New York Times. La imagen se convirtió en un símbolo de la agonía que atravesaba África.

Carter, junto a su colega João Silva, viajó a Sudán con Naciones Unidas para documentar la hambruna en el país. Mientras estaba allí, capturó la impactante imagen del niño, inicialmente pensado como una niña, en su camino a un refugio acechado por un buitre. La fotografía ganó el premio Pulitzer al año siguiente, pero Carter fue objeto de críticas por no intervenir para ayudar al niño, siendo incluso apodado «el segundo buitre». La fotografía se volvió controversial.

Tras tomar la fotografía, Carter declaró que ahuyentó al buitre y luego se sentó bajo un árbol, donde se vio abrumado por la situación y lloró. La publicación de la imagen generó tal respuesta del público que llevó al periódico a publicar una aclaración sobre el estado de salud del niño. Se dijo que la criatura cobró fuerzas y siguió avanzando hacia el refugio, pero no se sabía con seguridad si había llegado.

A pesar del reconocimiento por su trabajo, la vida de Carter estuvo marcada por el horror que presenció y documentó. Formaba parte del Club Bang-Bang, un grupo de fotógrafos que capturaron la violencia en Sudáfrica durante el Apartheid. Sin embargo, la muerte de su amigo Ken Oosterbroek y las dificultades económicas lo llevaron a tomar la terrible decisión de quitarse la vida en 1994.

La trágica historia de Kevin Carter ilustra el impacto emocional y ético que enfrentan los fotoperiodistas al documentar situaciones extremas. ¿Cuál es el papel y la responsabilidad de los medios de comunicación en la cobertura de tragedias humanas? ¿Deben intervenir de alguna manera en el dolor ajeno? Es claro que Carter pudo haber hecho más; quizás cargar al niño en sus brazos y llevarlo al refugio. Pero no lo hizo.

Según nuestro texto bíblico, ese fue el problema de Meroz: no venir en ayuda del necesitado. Y quien no ayuda al necesitado, no ayuda a Jehová.

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