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Hablar Como Héroe

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«Si hablo las lenguas de los hombres y aun de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido» (1 Corintios 13: 1).

Una asombrosa capacidad del ser humano es la de comunicarse en diversas lenguas. Recuerdo hace algunos años cuando trabajé en Papúa Nueva Guinea y me tocó hacer equipo con una maestra que hablaba seis idiomas. En esa misma institución conocí a estudiantes que tenían fluidez en cuatro y hasta cinco idiomas.

¿Te has preguntado quién es la persona en el mundo que más idiomas habla? Entre los poliglotas, se reconoce a Ziad Fazah. Fazah es un libanés conocido por afirmar que habla más de 60 idiomas diferentes. Ha aparecido en programas de televisión y ha realizado demostraciones públicas de su habilidad para cambiar entre múltiples idiomas con facilidad.

Otro políglota es Alexander Argüelles, lingüista estadounidense conocido por su amplio dominio de varios idiomas. Ha enseñado en universidades y ha desarrollado métodos de aprendizaje de idiomas. Argüelles es conocido por su enfoque en la autodisciplina y el estudio intensivo para adquirir fluidez en múltiples idiomas. Ha sido una figura destacada en la comunidad políglota y ha compartido sus conocimientos a través de libros y conferencias.

También está el cardenal Giuseppe Caspar Mezzofanti, un famoso poliglota italiano que vivió en el siglo xix. Se destacó por su habilidad para aprender y dominar múltiples idiomas, llegando a hablar con fluidez al menos 38 de ellos. Mezzofanti fue conocido por su talento natural para los idiomas y por su capacidad para cambiar de uno a otro con facilidad. Fue un destacado erudito y lingüista, y su habilidad para dominar idiomas extranjeros lo convirtió en una figura legendaria en el campo de la lingüística.

En este mundo globalizado y con la facilidad que otorgan las tecnologías de la información, aprender otro idioma se ha vuelto más fácil y necesario. Hablar otros idiomas permite leer material, visitar lugares y conocer a personas que quizás de otra manera no se habría podido. Es posible que ya nos hayamos propuesto hablar con fluidez y con amplio vocabulario alguna lengua extranjera, lo cual es muy recomendable.

Pero hay un idioma que pocos hablan y que los héroes dominan: el idioma del amor. En 1 Corintios 13, el apóstol Pablo dijo que el amor «es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse, ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo» (4-7). ¿No sería gustoso aprender este idioma?

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