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El argentino Lionel Messi, que muchos consideran como el más grande futbolista de todos los tiempos, aun siendo niño ya contaba con un talento prodigioso. Los cazatalentos presentes en su país de origen lo identificaron e inmediatamente le comunicaron a Europa que había nacido una estrella. También fueron conscientes de que Messi tenía un desafío con su salud.
Messi fue diagnosticado con una condición conocida como deficiencia de GH o hipopituitarismo, la cual afectó su crecimiento físico y estatura durante su infancia y adolescencia. A los 11 años, Lionel tenía el cuerpo de un niño de nueve y medía tan solo 1,27 metros; de ahí su apodo, la Pulga. El médico le recetó un tratamiento a base de hormonas para que pudiera terminar de desarrollarse. Durante los siguientes años, Messi recibió una inyección diaria que le ayudaría a crecer, pero el tratamiento era muy costoso. Aunque pequeño, las habilidades del jugador ya comenzaban a traspasar fronteras y el FC Barcelona lo fichó.
Aún se conserva la servilleta donde el representante del Barça firmó la ficha de Messi, que dice: «En Barcelona, a 14 de diciembre del 2000 y en presencia de [José María] Minguella y Horacio [Gaggioli], Carles Rexach, secretario técnico del FC Barcelona, se compromete bajo su responsabilidad, y a pesar de algunas opiniones en contra, a fichar al jugador Lionel Messi, siempre y cuando nos mantengamos en las cantidades acordadas».
Según informes, el director del Barça, Joan Lacueva, pagó 1000 euros por las fases iniciales de un tratamiento con hormonas para atacar la deficiencia del crecimiento que sufría Messi, cifra que el jugador no pudo obtener de los clubes de su país natal. Con el tratamiento médico adecuado, Messi pudo superar esta limitación y alcanzar una carrera exitosa como futbolista profesional.
Por si fuera poco, la Pulga no solo padeció de problemas de crecimiento, sino que recibió un supuesto diagnóstico de Asperger, que fue controversial en su momento. También circularon rumores sobre una especie de nota, elaborada por médicos que lo atendieron en su infancia, donde se sugería un grado leve de autismo.
Nadie dijo que sobresalir sería fácil. El héroe debe esforzarse mucho y hacer todo lo que está de su parte con dedicación permanente. Ahora, si personas como Messi hacen tanto esfuerzo por un reconocimiento secular, ¿cuánto más esfuerzo debiéramos hacer por el premio celestial, que es más valioso?