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El héroe donador

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«Por lo tanto, estén atentos y cuiden de toda la congregación, en la cual el Espíritu Santo los ha puesto como pastores para que cuiden de la iglesia de Dios, que él compró con su propia sangre» (Hechos 20:28).

 

Debido a mi trabajo, al momento de escribir este matinal, resido en la Ciudad de México. Dentro de todas las cosas que ofrece una ciudad tan grande como México, están los centros médicos de especialidad. Mucha gente de provincia viene con sus enfermos a la capital del país, y si se trata de cirugías, de repente surge la necesidad de sangre.

Recientemente, me tocó apoyar a una familia que conocí en Chiapas, cuyo hijo tenía que ser operado. Hubo que movilizar a varios miembros de iglesia para que vinieran al hospital a donar sangre para el niño. Aunque muchos escucharon la convocatoria, no todos se prestaron para donar una unidad de sangre porque esto tiene un costo.

La donación de sangre es generalmente segura, pero como con cualquier procedimiento médico, existen algunos riesgos. Algunas personas pueden experimentar mareos, náuseas, fatiga o sensación de debilidad después de la donación. En casos raros, puede ocurrir desmayo o reacciones alérgicas. Sin embargo, los profesionales médicos están capacitados para manejar estos eventos y proporcionar atención adecuada si surgen complicaciones.

Hay quienes nunca han donado sangre, pero otros lo hacen con mucha frecuencia. Platicaré sobre James Christopher Harrison, también conocido como el Hombre del Brazo de Oro. Harrison es un donante australiano cuyo plasma sanguíneo contiene anticuerpos contra el RhD utilizados en el tratamiento de la enfermedad del Rh. Realizó, 1173 donaciones durante 60 años, salvando a más de dos millones de bebés. Las donaciones de Harrison contribuyeron a prevenir miles de muertes y mortinatos causados por la enfermedad del Rh.

El 11 de mayo de 2018, Harrison realizó su última donación, dado que el gobierno australiano no permite donaciones de sangre o plasma de individuos mayores a 81 años. Fue galardonado con la Medalla de la Orden de Australia en 1999 y nominado para la división New South Wales Local Hero de los premios Australian of the Year en 2011.

Es admirable lo que ha hecho Harrison. Como él, muchos otros dan con generosidad su sangre para que otros vivan. Hay otro héroe que donó su sangre para salvación de muchos; ese héroe es Jesús. La sangre de Jesús representó muerte para él y vida para millones de creyentes, entre ellos tú y yo. Además, la sangre de Jesús nos salva eternamente, ya que es vida y vida eterna. Invito a que aceptemos esa donación cuanto antes.

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