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Hace poco, el 21 de diciembre de 2022, murió el jugador de fútbol americano Franco Harris de los Steelers de Pittsburgh. Harris es mejor recordado por su estelar papel en lo que se conoce como «la recepción inmaculada».
La jugada que el mariscal de campo George Bradshaw decidió originalmente se llamaba «opción de círculo 66», un pase cuyo receptor debía ser Barry Pearson. El rol de Harris en la jugada era bloquear el avance de la defensiva de los Raiders de Oakland y proteger al mariscal de campo. Pero cuando Bradshaw se vio acosado por la línea y los apoyadores defensivos, se salió de la protección. Harris se abrió pensando que así podría facilitar que le enviaran un pase. Bradshaw se libró de los defensivos y sacó un pase a John «Frenchy» Fuqua. Jack Tatum, el safety defensivo, evitó que Fuqua atrapara la pelota. Pero, al golpear a Fuqua, la pelota salió rebotada y casi tocó el suelo. Franco Harris atrapó la pelota casi cayéndose, y corrió hasta la zona de anotación, dejando solo cinco segundos en el reloj.
La jugada fue muy polémica. Para empezar, todo sucedió tan rápidamente que ni las propias cámaras del estadio siguieron la jugada oportunamente. Los árbitros debatieron por minutos enteros. Hasta se detuvo el partido para que el jefe del equipo de árbitros conversara con el oficial mayor de la Liga Nacional de Fútbol y se pusieran de acuerdo. Entonces se confirmó la anotación. Con ese triunfo, los Steelers lograron su primera victoria en postemporada en toda su historia.
Irónicamente, la recepción de 60 yardas resultó ser la más larga en la carrera deportiva de Harris, la cual duró 13 años. En ese año de 1972, Franco Harris fue nombrado Novato del Año, promediando 5.6 yardas por acarreo. Cuando se le preguntó qué hacía en la jugada de anotación, Harris humildemente dijo: «Tuve la fortuna de estar en el lugar correcto en el momento correcto». Y por ello, Harris pudo hacer la recepción inmaculada.
Dios le preguntó a Adán: «¿Dónde estás?». Ahora, yo pregunto: ¿dónde estamos? ¿Estamos donde tenemos que estar? En nuestros conflictos, todos pedimos un milagro, pero ¿cuál es nuestro rol? Por supuesto, Dios quiere bendecirnos y colaborar en la solución de nuestras necesidades, pero tenemos que estar donde Dios nos pueda bendecir, y ese lugar se llama obediencia.