|
¿Te ha sucedido que algo que habías leído o estudiado y que debes recordar en un momento específico de repente se te borra de la memoria? ¡Qué momento tan frustrante! Hoy te hablaré del arte de memorizar en el campo de la música.
La música presenta desafíos muy particulares cuando se trata de memorización. Cuando la música se escucha, primero se codifica. El cerebro la descompone en elementos como tono, ritmo, timbre y armonía. Después se almacenan los datos, y lo hace en diferentes sistemas (a corto plazo y a largo plazo) involucrando distintas áreas del cerebro (hipocampo, corteza prefrontal y corteza auditiva secundaria). Recordar la música implica activar redes neuronales que involucran la atención, la emoción y la repetición conectando el lóbulo temporal, el área motora suplementaria, el cerebelo y el sistema límbico. Lo que ocurre al interior de la cabeza es extraordinario.
Imagínate estar sentado frente al auditorio listo para tocar un concierto. Y cuando escuchas a la orquesta descubres que se trata de una pieza completamente diferente de la que tú preparaste. Esa es la peor pesadilla de un músico, y la vivió María João Pires en 1999. Se suponía que debía tocar el concierto para piano número 23 de Mozart, ¡pero la orquesta empezó a tocar el número 20!
Apenas escuchó el primer compás, la pianista entró en pánico. Tenía un minuto para empezar a tocar cuando terminara la introducción musical. El director se dio cuenta, y le pregunta:
-¿Qué pieza preparaste?
-Yo la tenía en mi programa; la tenía apuntada en todos lados, responde Pires.
-Esa pieza fue retirada tras la última temporada.
Y el director agregó:
-Estoy seguro de que puedes hacerlo. La conoces bien.
-Yo esperaba una pieza diferente, pero haré lo mejor que pueda, dijo la pianista.
Y el milagro sucedió. En el lapso de unos segundos, se dispuso a tocar ese concierto y lo recordó sin cometer un error. El público ni siquiera lo notó.
En Juan 14: 26, Jesús prometió que el Espíritu Santo nos recordará todo lo que el salvador dijo. ¿No te da alivio pensar que todo lo que has memorizado de las Escrituras lo podrás recordar en el momento adecuado por obra del Espíritu Santo? Con qué confianza podemos acometer la tarea de «no olvidar las cosas que has visto, ni de apartarlas jamás de tu pensamiento», como indicó Moisés.