Regresar

La heroína que dejó la comodidad

Play/Pause Stop
«Porque ya saben ustedes que nuestro Señor Jesucristo, en su bondad, siendo rico, se hizo pobre por causa de ustedes, para que por su pobreza ustedes se hicieran ricos» (2 Corintios 8: 9).

Es muy extraño encontrar entre los líderes políticos manifestaciones de sincero interés por los demás. Uno de esos raros casos es Aung San Suu Kyi, una política y activista birmana que ha sido reconocida por su compromiso con la democracia en Myanmar. Suu Kyi fue clave en la transición de una junta militar a un gobierno parcialmente demócrata. 

Suu Kyi desafió al régimen militar en Myanmar y luchó por la democracia en su país a precio de persecución, detenciones y restricciones a lo largo de los años. Suu Kyi pasó 15 años bajo arresto domiciliario y también sobrevivió un atentado de homicidio en su contra. Suu Kyi se declaró defensora incansable de la libertad de expresión, la libertad de prensa, la igualdad de género y otros derechos fundamentales en su país.

Cuando en 1988 Suu Kyi vivía en el extranjero con su familia, se desató una ola de protestas prodemocráticas en Myanmar. Kyi decidió regresar a Myanmar para cuidar a su madre enferma, quien estaba sufriendo de una enfermedad terminal. Su regreso a Myanmar la llevó a la primera línea del movimiento prodemocrático y la convirtió en una figura central en la lucha contra el régimen militar. Aunque inicialmente no tenía la intención de liderar el movimiento, su compromiso con los principios democráticos y su coraje para enfrentarse al régimen opresivo la convirtieron en un símbolo de resistencia y de esperanza para el pueblo birmano.

La nación reconoció el sacrificio personal de Aung San Suu Kyi y su dedicación a su gente. Con un cónyuge británico y grados académicos de instituciones extranjeras, hubiera sido muy cómodo para Suu Kyi permanecer fuera de su polémico país y gozar una vida libre de tensiones, pero no lo hizo. Suu Kyi regresó con los suyos y luchó por un cambio que trajera bienestar a todos.

El apóstol Pablo describe a Jesús mediante una metáfora interesantísima. Dice de él que, siendo rico, se hizo pobre para así enriquecernos a todos con su pobreza. Escoger la privación sobre la opulencia es señal de notable renunciamiento y abnegación. Jesús tenía a su disposición todo poder, y renunció al servicio de los ángeles por la pobreza de esta tierra. Jesús demostró que el renunciamiento propio por amor es, en verdad, la ley del cielo. Ese tipo de heroísmo, aunque doloroso, es ampliamente satisfactorio y no puede pasar desapercibido.

Matutina para Android