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En el béisbol, hay una jugada ofensiva que requiere mucha velocidad y astucia. Se llama el robo de base y se da cuando un corredor intenta avanzar de una base a otra mientras el lanzador está haciendo un lanzamiento al plato. El objetivo del corredor es llegar a la siguiente base antes de que el receptor pueda lanzar la pelota al jugador defensivo encargado de cubrir esa base, lo que le permite al corredor avanzar con éxito y ganar una posición favorable en el juego.
El robo de base logra presionar a la defensa y crear oportunidades de anotar carreras. La velocidad, el tiempo de reacción y la habilidad del corredor para leer las señales del lanzador son elementos importantes para que esta jugada tenga éxito.
En las ligas mayores del béisbol, Rickey Henderson tiene el récord de bases robadas con 1406. Es el único jugador de la MLB que ha cruzado la marca de las 1000 bases robadas en su carrera. Después de Henderson está Lou Brock con 938 bases robadas; Billy Hamilton es el tercero en la lista de robos de todos los tiempos. Henderson jugó para nueve equipos diferentes durante sus 25 temporadas en las grandes ligas. Increíblemente, Henderson lideró la liga en robos doce veces.
En el béisbol, pareciera que robar es bueno y que traerá algo positivo al final, pero la vida es diferente al deporte. Es un engaño creer que transgredir los mandamientos de Dios resultará en algo bueno. Basta mirar la experiencia de Eva en el Edén para comprobarlo.
Cuando la serpiente le ofreció a Eva el fruto prohibido, la incitó a ir adelante señalando algunos «beneficios». Primero, la serpiente negó que Eva fuera a morir por comer el fruto prohibido. Segundo, el hecho de ir contra la voluntad de Dios le daría destrezas y experiencia, no tenía en ese momento, presumiblemente porque Dios no quiso dárselas. Finalmente, hacer su propia voluntad le permitiría llegar a ser como Dios.
Todo eso fue un astuto engaño. Adán y Eva no llegaron a ser inmortales, no se les abrieron los ojos en el sentido que insinuó la serpiente ni llegaron a ser como Dios. Lo que resultó de esto fue dolor y muerte. Robar nunca traerá mayores beneficios que la honestidad, tan ciertamente como la desobediencia a la ley de Dios jamás nos hará una persona plena. No hay héroes ladrones.