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Es raro que a los adolescentes les gusten los discursos, aunque probablemente tú, querido lector, seas la excepción. Esta vez te hablaré de un discurso famoso dado por el estadounidense Ronald Reagan, quien fue presidente de Estados Unidos de 1981 a 1989.
El discurso del que quiero hablar tuvo lugar el 12 de junio de 1987 durante una visita de Reagan a Berlín Occidental, Alemania Occidental. Este discurso es famoso porque, en él, Reagan desafió al líder soviético Mijail Gorbachov a derribar el Muro de Berlín. Este discurso se conoce comúnmente como el discurso de Brandeburgo.
El Muro de Berlín, construido por el gobierno de la República Democrática Alemana (Alemania Oriental) en 1961, dividía físicamente la ciudad en dos partes: Berlín Occidental, controlado por los aliados occidentales, y Berlín Oriental, controlado por la Unión Soviética. Era un símbolo visible de la Guerra Fría y de la división entre el bloque comunista y el mundo occidental.
En su discurso frente a la Puerta de Brandeburgo, un ícono que estaba justo al otro lado del muro en la parte oriental de la ciudad, Reagan instó a Gorbachov a hacer algo histórico y simbólico: «Secretario General Gorbachov, si usted busca la paz, si usted busca la prosperidad de la Unión Soviética y Europa oriental, si usted busca la liberalización, venga aquí a esta puerta. Sr. Gorbachov, abra esta puerta. Sr. Gorbachov, derribe este muro».
El Muro de Berlín finalmente cayó en 1989, un evento que marcó el colapso del comunismo en Europa del Este y el fin de la Guerra Fría. Apenas 29 meses después, Gorbachov permitió a los berlineses derribar el muro, desencadenando la caída del gobierno comunista de la República Democrática Alemana y anticipando el colapso de la Unión Soviética. En septiembre de 1990, el expresidente Reagan regresó a Berlín, donde personalmente con un martillo cortó pedazos del muro como reliquia.
La frase «Sr. Gorbachov, derribe este muro», ha quedado grabada en la memoria colectiva como un momento crucial en la historia moderna, simbolizando la lucha por la libertad y el fin de la división entre este y oeste. Esas palabras reflejaron el sentimiento y la esperanza de muchas personas en ese momento y se convirtieron en un símbolo del cambio histórico que estaba por venir.
Los sistemas que no conducen a la prosperidad humana deben caer. Isaías hablaba de derribar los muros de Moab que representaban enemistad, amenaza y pobreza para Israel. Tú también puedes derribar a tierra tus enfoques egocéntricos y edificar paz y verdadera prosperidad.