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El villano de las criptomonedas

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«Cuídense ustedes de toda avaricia; porque la vida no depende del poseer muchas cosas» (Lucas 12: 15).

Hay formas de hacer negocios en el mundo de hoy que son desconocidas para muchos y no menos arriesgadas. Entre ellas están las criptomonedas, que son una forma de dinero digital descentralizada basada en la criptografía para asegurar las transacciones y controlar la creación de nuevas unidades monetarias.

El bitcoin, creado en 2009, fue la primera y más conocida criptomoneda. Desde entonces han surgido miles más con distintas características y casos de uso. A diferencia de las monedas tradicionales emitidas por bancos centrales, las criptomonedas son descentralizadas y no están respaldadas ni reguladas por ningún gobierno o institución financiera.

A fines del año 2022, Sam Bankman-Fried, fundador de FTX, una plataforma de intercambio de criptomonedas, fue detenido en Bahamas y acusado por fiscales estadounidenses de múltiples delitos financieros como fraude, lavado de dinero y violación de leyes de financiamiento político. La autoridad también lo acusó de defraudar inversores.

El colapso de FTX, que dejó a miles sin recuperar su dinero, se convirtió en una de las historias financieras más impactantes de 2022. Bankman-Fried, de 30 años y fanático de los videojuegos, era visto como un «genio altruista» dispuesto a donar su fortuna. Estudió física y matemáticas en el MIT, donde conoció el «altruismo efectivo» y decidió hacer dinero en la banca para donarlo. Empezó operando con bitcoin, creó Alameda Research y se hizo millonario en 2021. Ese año fundó FTX, que creció hasta ser la segunda mayor plataforma de criptomonedas, valorada en 32 000 millones de dólares en 2022.

Bankman-Fried fue condenado en Nueva York a 25 años de prisión por mentir a inversores, robar miles de millones y precipitar el colapso de FTX. El fiscal dijo que orquestó uno de los mayores fraudes financieros. El juez dictó 25 años sin máxima seguridad por no ser violento y por tener autismo. Los fiscales presentaron pruebas de que Alameda recibió depósitos de clientes de FTX desde el inicio, gastándolos en préstamos, propiedades e inversiones. Cuando FTX quebró, Alameda le debía 8000 millones de dólares.

En teoría, el altruismo efectivo profesado por Bankman-Fried parecía excelente, pero el sueño de hacer dinero para después donarlo resultó ser una falacia. Su ambicioso corazón se encargó de priorizar su propio beneficio en detrimento de los demás, como ocurrió con el rico insensato. El corazón humano cree que mientras más posea, más plenitud tendrá. Ese es un engaño que Jesús nos invita a rechazar.

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